EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

domingo, 24 de septiembre de 2017

Un nuevo corte en la cadena frío de pobre fiscal suicidado. La intención: Desadjetivarnos políticamente, a fuerza de falacia y cotillón




Hace algún tiempo José Pablo Feinmann afirmó que durante 12 años nuestro pueblo protagonizó una pueblada inédita, una pueblada en paz, una pueblada democrática, participativa, horizontal y abierta, una pueblada evolutiva y reformista, construyendo en algún caso, reconstruyendo en otros.  De manera que el kirchnersimo fue entonces “la casual” anomalía dentro de un país que hacía varias décadas se había rendido al sentido común político, al sentido de conservación “bien pensante”, extremadamente occidental, narcisita y cristiano. Hasta su llegada, y a decir de José Pablo Feinmann, Argentina era un país flaco, tan flaco como la mala suerte….
Pensemos solamente que el kirchnersimo ingresó al campo ejecutivo por “la ventana”, les dieron quince minutos; y vio luz durante más de una década instrumentando mayormente políticas contracíclicas, no exentas de contradicciones, pero que hasta ese momento solo formaban parte de una epifanía marginal, el camino utópico de Galeano. Pensemos las quitas del presente y valoraremos los derechos del pasado reciente.

Eso solamente lo puede lograr una sana pueblada revulsiva con enorme contenido y continente político. Pero tristemente el sentido común político, herramienta antepuesta por el establishment, el más malevolente y eficaz de los demonios, regresó por sus fueros videoclip, su poder mediático, sus voceros, sus amplificadores, y su “ciencia duranbarbena” como parte de un conglomerado de autoritarios intereses mezquinos a la hora de distribuir y pancistas a la hora de acumular; por eso como bien sentenció Raul Scalabrini Ortiz “estas no son horas de perfeccionar cosmogonías ajenas, sino de crear las propias, horas de grandes yerros y grandes aciertos, en que hay que jugarse por entero en cada momento”…

Don Arturo Jauretche afirmó que el presente en un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será. Si aceptamos los términos planteados por el maestro y luego de aquellos años paradigmáticos, en donde el poder real mostró los dientes y las garras desde el primer día en la propia pluma de Escribano, sabemos lo que somos y los que somos, para qué y para quién estamos. Sabemos además cómo desarrollar planes a corto, mediano y largo plazo y fundamentalmente conocemos, porque las vivimos, cuáles son las limitaciones, internas y externas, que conviven en la Patria para poder desarrollar políticas inclusivas, y cuando digo limitaciones afirmo enemigos. De modo que en función de dicho capital nos debemos obligar a que la historia se vuelva a transformar en movilización y presente, justamente para poder concentrarnos e intentar resolver los problemas del presente luchando contra la ignominia.

“El programa del hombre que vive para pensar, sobre todo en estas sociedades embrionarias y entregadas al afán material, comprende desde luego la abstinencia del placer y el olvido del aplauso frívolo, que la opinión vulgar sólo tributa al que se le parece, quien se preocupa de lo que pasa no es digno de lo que dura, y el desdén del éxito es el principio de la sabiduría” escribió Paul Groussac, mientras que pocos años después Horacio Rega Molina sentenciaba “el que rompa el silencio, tendrá que hacerlo con una palabra maravillosa”. Y esa palabra maravillosa de la pueblada repercute, esa voz tiene acordes femeninos, y a tal punto resulta revulsiva que todo el espectro político mass media tanto le teme que la ha configurado como su enemiga tangible. 

Hasta dónde entonces somos lo que decimos ser y hasta dónde creemos que tiene efecto lo que pretendemos hacer creer... En ambos casos los intereses de una corporación oligopólica son determinantes en los comportamientos individuales de sujetos que durante años mostraron un deber ser, hoy por hoy, insostenible y ciertamente sospechoso. O nunca fueron lo que dijeron ser o nunca dijeron lo que realmente son. Poco importa. Ya no hay retorno. El debate político, el grito, el trapo, lo real y lo simbólico hacen que las sociedades y sus protagonistas se reconozcan, en ocasiones con la tristeza de algún hallazgo inesperado, en otras con la firmeza de comprender que el error forma parte del camino, un camino que aprendimos a construir andando. “La política produce rituales y es hija de rituales que por pudor no desea analizar”, sostiene Horacio González.

Mientras nuestra gusanería política e intelectual, colectivo autoexiliado de una Patria con fronteras internas, reservas exclusivas y muros inasibles, se presta para un nuevo corte en la cadena frío de pobre fiscal suicidado nos han querido “desadjetivar” nuevamente. La traducción literal de la palabra pueblada se centraliza en el vocablo rebelión, insurrección, levantamiento. Y uno pudo observar ese proceso revulsivo y democrático, contra el establishment dominante, varias veces en esos 12 años de sana proscripción del libre mercado, en defensa colectiva.

Antes de los comicios ejecutivos del año 2015 observábamos las insolvencias intelectuales y los quebrantos políticos de aquel presente, y nos preguntábamos cuántos compatriotas se deberían estar replanteando aquel exitoso sofisma de la alternancia que se instaló en el 2013 para impedirle a Cristina Fernández ser nuevamente candidata. "Un sentido común antojadizamente rotatorio y mass media nos privó del sentido inteligente que implica tener un cuadro político de excepción al comando de la nave tiempos de tormenta". La "turnocracia" le ganó la batalla a la política. De manera que luego no nos sorprendamos si terminamos encallados en las mismas rocas del pasado, espectando pasivamente cómo en el péndulo regresa inexorablemente al vacío. Para peor, en estos comicios venideros, buena parte de los que se postulan conocen dichas rutas y la manera más corta para llegar rápidamente a tan triste destino. Lo dicho... 

Me preocupa que mientras está en pleno auge el show del denuncismo y los carpetazos electorales, cuestiones que están en su esplendor a la sazón de los malandras, los DD.HH son víctimas de una continua degradación social por parte del Gobierno, nos seguimos endeudando en progresión geométrica, la apertura de las importaciones no solo ha afectado a la industria y al valor agregado nacional, sino también ha comenzado a impactar en la actividad económica primaria, la desocupación se mantiene como variable que fuerce negociaciones salariales a la baja, la inflación real, la de la canasta básica, no decrece, y la corrupción se ha institucionalizado a tal punto que lavar, blanquear y luego fugar dinero vía circuito financiero especulativo diseñado a tales efectos resulta una política de Estado.  Para pensar un poco en dónde está el árbol denuncista y en donde está el bosque político..

Falta todavía para las elecciones, los daños para algunos ciudadanos, entre los que me incluyo, ya son irreversibles... Sigo en desacuerdo con que el debate político descanse sobre el honestismo. Más allá que en la coyuntura el ojo de la tormenta se ubique dentro de Cambiemos, nos está ocurriendo lo mismo que durante en menemismo. Nos fijamos más en la Ferrari que en las verdaderas consecuencias que esconde la propuesta del poder real. 

Vivimos un presente en donde el capitalismo y la globalización están por encima de la democracia y ésta acepta apaciblemente estos comprobados y crueles liderazgos. Dichos intereses nos argumentan a diario que este sistema es el mejor en tanto y en cuanto no se le exija a sus mecanismos la revisión de la siniestra variable costo/beneficio. Algo similar ocurre con la variable Seguridad Jurídica; ésta será exigida y/o valorada siempre y cuando no interrumpa las liberales y “democráticas” reglas del mercado. Los excluidos presionamos por las carencias, ausencias estructurales que los incluidos nunca tendrán la seria voluntad (conciencia de la ignominia) de modificar porque les variaría substancialmente los privilegios obtenidos. La oferta y la demanda como eje de discusión y como ordenamiento social.

Se asegura que la democracia es perfectible dado que está ligada a un instintivo proceso evolutivo y que la ambición del hombre por superarse hará que su camino apunte, sin prisas pero sin pausas, al progreso de la sociedad. Estos dos años demuestran todo lo contrario, haciendo la salvedad que podemos interpretar dicho proceso evolutivo del mismo modo que lo hizo Darwin a través de su teoría de selección natural. Hay un momento en la vida de los seres vivos que tanto respirar como sudar forman parte de actividades mecánicas que si bien están automatizadas intelectualmente su desarrollo no requiere trabajo racional, no son sometidos bajo amenaza de riesgo. Está instalado que la democracia necesita que sus mecanismos básicos, es decir su piso, se encuentre permanentemente exhibido como logro máximo. En el presente a algunos nos cuesta respirar, ya no sudamos en verano ni tenemos frío en los inviernos, hemos evolucionado junto con el sistema, estamos a punto de ser inviables, detritos para los más aptos...



viernes, 22 de septiembre de 2017

Cristina Mapuche, por Horacio González para La Tecl@Eñe










En la entrevista con Novaresio, hubo una Cristina tensa y en guardia, como lo revelaban expresiones de ella referidas al propio curso de la entrevista, y el modo en que el entrevistador preguntaba, razonaba, la interpelaba. En principio la advertencia de no ser llamada “doctora”. ¿Reflejo defensivo respecto del modo en que Jorge Asís la llama, apelando a un forzamiento falsamente galante, que habla más de las menudas astucias de este escritor antes que de los verdaderos alcances de sus lances de ingenio? Si fuera así, no era necesario, quizás, advertírselo a Novaresio, que es una pieza caballeresca del dispositivo de la “derecha democrática”, concepto que no existe como capaz de explicar el horizonte político bajo el cual vivimos, pero sí para definir convicciones y personas.

A partir de allí, Cristina – y yo la llamo así también, porque pongo a prueba al régimen de intimismo que a veces sustituye la real lejanía que produce entre las personas la heterogeneidad de las sociedades -, Cristina, digo, entró en el clima habitual que ofrecen los géneros de entrevistas chocantes de la televisión. Pero el trato entre las dos personas separadas por una mesa, recortadas en el trasfondo de una redacción periodística, real o irreal, que seguía indiferente con sus tareas, fue un trato donde la cordialidad implícita en la pronunciación de los dos nombres de pila – el otro, “Luis” -, no lograba ocultar un dilema trascendente y único. ¿Es posible entenderse cuando los puntos de partida son tan diferentes en la visión del mundo, de la vida, de la política y del pasado? ¿Es la televisión el medio o ámbito adecuado para que eso ocurra, en caso de que alguna vez ocurra? Periodísticamente puede y debe ser posible, pero hay que preguntar a qué llamamos periodismo hoy, donde el grado cero de su escritura y actividad debería conservar una neutralidad efectiva para poder ejercer, luego, un efectivo ensayo de agudeza ideológica, en lo posible no facciosa, por parte del entrevistador. Pero si se intentó, no se vieron demasiadas evidencias de ese esfuerzo.

En un momento final, Novaresio invocó el nombre de Bernard Pivot, que marcó una época de fuerte repercusión en la televisión cultural francesa, para hacer una pregunta que supuestamente tenía esa  fuente: “¿Cristina, dijo siempre la verdad en este reportaje?”. A pesar de la generalmente prestigiosa fuente de donde Novaresio tomó la pregunta, no parece pertinente que ahora el entrevistador ponga en juego ese concepto, más bien semejante a un juego refinado que el periodista francés realizaba en su más famoso programa, Apostrophes. Novaresio mostraba más bien una inquisición asimétrica que en este caso representaba a todo el aparato comunicacional hegemónico con una fuerte evocación contra todo lo que habitualmente se asocia a Cristina. “Miente”. “Actúa”, etc. Así se entendió, más allá del transcurso mismo de la entrevista, que tuvo momentos destacables, logros explicativos de la ex presidenta que no pueden pasar desapercibidos, y en ese marco, ciertas concesiones que parecerían tener un bastidor electoral, como la mención a Venezuela, que sonó a un rápido efecto defensivo – comparar a Macri con la misma actitud agresiva que se le adjudica a Maduro respecto a la Procuradora General -, que no hace entera justicia a una compleja situación del país caribeño. Los puntos comparativos de esa índole no siempre son satisfactorios.
        
Si bien interesaría ahondar más en estas visiones de las que ahora parece ser portadora Cristina – explicadas en parte por la persecución mediática, en parte por la compleja situación mundial, en parte por el esfuerzo superior al que es sometido ante tantos embates -, nos enfocamos ahora en las figuras arquetípicas que implica una entrevista de esta índole. Ya lo dijimos: no vemos porqué la entrevistada se excusó del ceremonialismo pidiendo que se la llamara solo por su nombre político, “Cristina”, no por su nombre civil ni su condición de doctora. Era una imposición que no parecía necesaria hacia “Luis”. Pongo las comillas que Mario Wainfeld, con su acostumbrada lucidez, suele colocarle a los nombres que se pronuncian por televisión, para señalar que son aureolados por un indefinible aire de ficción, una cordialidad fabricada en el set, una intimidad forzada como si una conversación en ese espacio fuera a valer por su “verdad”. Si así fuera, se debería comenzar por establecer la real diferencia que queda forjada en el mecanismo televisivo cuando se enfrentan opiniones diversas, y no por su ilusoria camaradería originada en ese momento compartido de carácter ficcional y apariencia “naturalista”.

Fue, de todos modos, una gran discusión política, donde un miembro educado de establishment, no un troglodita profesional, no pudo sino cumplir con el protocolo de temas que acosan sistémicamente a Cristina Fernández de Kirchner, pero desde luego, no dándoles el aspecto judicial-policial con que se suelen presentar habitualmente. Corrupción, bienes personales, Nisman, Irán, en qué tipo de régimen político vivimos. Cristina – ahora estoy yo en problemas para mencionarla -, tuvo una actuación digna, reteniendo hasta un punto adecuado su propensión a las ironías perceptibles por su punzante espesura, y dejó aflorar más bien su vocación para los retruécanos de fuerte connotación expresiva. Por ejemplo, antes no gobernaban empresarios, y sí militantes (así se definió ella), y no obstante pudieron crecer las empresas grandes, medianas y mucho más las pequeñas. Ahora que gobiernan empresarios, eximidos de establecer mediaciones políticas, las empresas cierran o están al borde de hacerlo.

Este estilo de razonar, que Cristina frecuentó abundantemente en sus discursos gubernamentales, reapareció con la cuestión de los cuerpos. En este caso se trataba de un juicio político sobre los años sesenta. Había una verdad en aquellas creencias militantes de esa época, pues el sufrimiento se alojaba en los propios cuerpos de los ideológicamente comprometidos, hasta el evento póstumo de hacerlos desaparecer. En cambio ahora, hay decisiones abstractas de carácter represivo, dadas sin riesgo, que se alojan en cuerpos ajenos que desaparecen. Se refería con esto último a Santiago Maldonado, y con lo primero, a los militantes de hace medio siglo, que se exponían a pesar de que –sugirió Cristina-, estaban equivocados.
Estas torsiones del lenguaje, revelan algo que también a Bernard Pivot se le escaparía. La verdad no es un ente fijo que se sabe a sí mismo, ni una invención festejada por los irresponsables como post verdad, que se podría mover como un autito de plástico, infantilmente, de un lado a otro. La verdad es o sería un juego de tensiones que se ejercen en un tiempo dado, definible por su ahora, por su inestable actualidad, pero nunca incapacitado de cotejarse con otras tensiones, con la historia de los propios desasosiegos locales y universales. Por eso, Cristina dijo la verdad, pero no desde el “a priori” idealista que imaginó Novaresio –la verdad del periodista perteneciente a un régimen de poderes establecidos- sino de un modo de autoreflexión, el modo en que le permite su propio balance en curso sobre su gobierno, la manera escandalosa en cómo se la ataca (ese Libreto Mayor, que a pesar de todo, Novaresio utilizó sin mayores ensañamientos) y las áreas en que se destaca comparativamente el gobierno anterior con el que lo siguió, siguiendo aquellas específicas donde aparece la fantasmagoría de López. Ese nombre flota amenazante, es principalmente una imagen de “Ciudad Gótica”, una estampita religiosa herética, un relicario de historieta con casco y chaleco antibalas que revolea eternamente bolsos sobre un paredón monástico. El “relato”, tanto que hablaron de eso, no puede ser más perfecto. Ya está completo, la ficha colocada en el cartón con fijeza de una chinche sobre la cartulina de la historia contemporánea del país. “Matriz Corrupta”. Ni Batman resuelve el tema.

En cambio, con los mapuches, el Gobierno no encuentra el rumbo, es decir, a quien cargarle los síntomas de la tragedia, no le alcanzan las operaciones de inteligencia super-escenográficas. Así fue la de López, comisionado eminente de las ilegalidades paralelas al Estado, sobre la base de tráficos entre empresas contratistas, los gobiernos reales y personajes propiciatorios que recorren todo el espinel político, pero retransmitidos por la onda rocambolesca de los analistas del FBI de las televisiones con semiólogos de turno. Si a propósito de Maldonado no consiguen la foto adecuada -por el momento tienen un gendarme joven de apellido Echazú con una parte de rostro con un rasgón de sangre-, en el caso López, el núcleo efectivo, cuan cierto que esté teñido de verdad, también lo conforman decisiones especializadas en grandes guiones de truculencia escénicas, televisivas.

En la línea “Campaña del Desierto” se hurga la posibilidad del Mapuche Culpable, así como con el caso Nisman se quiere desviar lo obvio –un suicidio de Estado, no un suicida por causa del Estado- y transformarlo en una conspiración entre querandíes, ranqueles, tehuelches o…mapuches. Póngase “kirchneristas” en el lugar que corresponda. Mapuches asesinos, mapuches ilegales, mapuches falsos que esconden floggers, o cómo se llamen, o sea “tribus urbanas” de muchachos desocupados que entorpecen las veredas. Molestan además porque en la terminología canchera de los etnógrafos de los Canales oficiales, decir tribu urbana es de buen gusto, pero ya que haya tribus verdaderas, lleva a consultar las historias inverosímiles sobre canibalismo de los viajeros europeos del siglo XVIII.

No saben cómo hacer de la Culpa un “Uno”, una singularidad, cuando cualquier construcción al respecto llegaba a la Matriz. En el pensamiento televisivo oficial, López no era un “uno singular” sino que encarnaba la Matriz. Ahora, ésta ya no aparece. O en el notorio suceso trágico ocurrido en el lejano sur, ya no debe portar el rostro de la Gendarmería, que es el Estado. Por eso, la elaboración de lo que falta en el caso Maldonado, el casco del reo saliendo del convento con los ojos fuera de órbita, lo trasladan al chaleco puesto sobre Cristina, el modo en que es refutada, despreciada o imitada grotescamente en los programas cómico-políticos: Cristina Mapuche.

Peligro de reincidencia mítica de la gran amenaza, que lograron encarnar, como las grandes leyendas primitivas, la que acostumbran unir comunidades imaginarias que pasan a temer la supuesta realidad de un despojo (cuando los verdaderos causantes del despojo son los que generan ese concepto salido del gabinete de “invención de leyendas”).
Pero, en fin, el núcleo emancipador del kirchnerismo, cuya alma real es la que tantas veces reitera Cristina –lo hizo en el acto de Florencio Varela, mentando un desarrollo nacional multiclasista y alianzas sociales democráticas, para decirlo a la manera habitual-, quiere ser sustituido por el oscuro caos de una reinante corrupción, mancha siniestra a la que en vez de encontrarle su racionalidad jurídica, la convierten en un misticismo de fuerte pregnancia. Materia prima de los exorcistas de turno. Con ella acarician la hipótesis máxima, con la que se entusiasman y al mismo tiempo aceptan la dificultad de su cumplimiento. La prisión de Cristina. Como conjura que enhebra con la misma aguja el desinterés por las instituciones republicanas y el temor por el incisivo planteo de Cristina de interpretar como una interrelación complementaria la precarización social y laboral, con la precariedad democrática y de las fuerzas autónomas del derecho. Un planteo notoriamente superior a aquel que denominan –no sin gracia- “el peronismo racional de Pichetto”.

En el terreno de las formas jurídicas ajenas a su politización brutal – la justicia está hoy quebrada por dentro-, estos casos deberían ser evaluados junto a las desmesuras de las artimañas oficiales, tanto en las zonas crípticas de la política (casi todas), o en los manejos financieros del macrismo, públicos y privados. Ya que obedecen a una fusión de campos de sentido diversos, desconocida antes, pero apenas mencionadas con el salvavidas conceptual del “conflicto de intereses”. Esto señala más un problema antes que ofrecer una garantía de rectitud política. ¿Cómo un gobierno va a iniciarse presuponiendo que en su seno hay tales “conflictos”, que merecen  regulación especial?

Lo que dijo Cristina sobre López en la entrevista es sustancialmente cierto, es un magma explosivo que debilita el conjunto de las fuerzas democráticas desatadas por el kirchnerismo, pero que recorre todas las gradaciones y ámbitos actuales o pasados de los procedimientos económicos oficiales, del anterior y de éste. Pero allí anida una debilidad, y quien hace esa pregunta sabe que pone a los astros en conjunción favorable hacia él. Pues se carece de más convincentes explicaciones que incluyan la desmesura de los flujos oscuros de moneda que caracteriza al Macrismo –es una ilegalidad enmascarada permanentemente, y para decirlo con palabras de Cristina, una democracia precarizada o una ausencia efectiva de estado de derecho-, y falta la simbolización que las “honestas” grúas macristas ya han producido por doquier, pues en la teoría de las excavaciones la tienen fácil: cambian monumentos, derriban los muros de la residencia de Olivos (a fuerza de vecinos sin secretos), escarban la Patagonia… Allí su provincia preferida se llama Benetton y el distrito sagrado Joe Lewis. Este “mundo grúa” es un artefacto específico del macrismo. Nadie más lo logrará.

No obstante, o bien Cristina es Lady Macbeth y desea engañar con ojos humedecidos a Novaresio, o allí hay un verdadero vacío explicativo que el régimen mediático dominante no quiere que se aclare, porque es su carta fundamental, su carpetazo con casco, su operación más exquisita montada en la ronda nocturna de un desdichado operador político que como los personajes del infierno dantesco, está sumergido eternamente en cieno y sospecha, el pantano de signos de la Argentina propiamente dicha. Omitiéndose de esta cruel historia, el gobierno actual descansa allí y busca nuevas imágenes con casco, un gendarme apedreado, etc. Pero a esta construcción de “Cristina Mapuche” hay que contraponer no solo las cifras del endeudamiento macrista que “servirían para varios Arsat, varios o muchos hospitales, etc.”, como dijo Cristina en Florencio Varela. Hay que contraponer asimismo otra idea del político que en su biografía dramática introduce en el análisis la  dialéctica de sus propios actos. Este paso debe comenzar a darse.

Está bien que se invierta el argumento macrista y se les devuelva bajo una forma infinitamente peor, cuando ellos se miren, si se animan, en ese espejo. Pero aun así, siendo incomparables ambas gravedades – “bolsos” contra “blanqueos”-, la parte de la religión que celebra el macrismo con sus “idola tribu”, aún reza por la estampita de López. Con sus puertitas, saliendo del monasterio, y como los anticristos de utilería, juzgado por “revolear bolsos” sobre los muros, como espectro del medioevo, pues el poder de esa imagen admite variados relatos sobre lo inexistente. Incluso Novaresio, un periodista que se jacta de cierta precisión en el uso de lenguaje, dijo “revoleó bolsos”, lo que la imagen no contiene ni nunca mostró. El verbo revolear se invoca para hacer ridícula la grave desmesura de esa filmación, y poder narrarla por televisión. Contiene, sí, una tal excentricidad icónica que no tienen los sin embargo más amenazadores Panamá Papers, que nadie vio “revolear”, donde yace la verdad última. Pero abstracta. El macrismo toma las decisiones más pesadas sobre la historia nacional, pero su estilo es abstracto. Es la burla de las meta-finanzas invisibles a los bolsos voladores “vistos” por millones de espectadores. Se vio un arma, bolsos que se pasaban de un lado a otro al ras del suelo. Sí, claro, eso se “vio”. Pero lo que ofrece el relato vigente es la capacidad voladora de los bolsos de kriptonita, materia shakespeareana provista en gran medida por los “service”.

Estos íconos, operaciones, leyendas, locuciones míticas,  afectan la verdad del kirchnerismo en la medida en que acepta la litografía del Mal, que refleja un evento real pero del que debe analizarse su arquitectura compositiva. Este hecho muestra explícitas oscuridades, condenables, cuyos estragos son visibles, pero tiene escala menor que los daños implícitos de las aguafuertes ocultas del macrismo. Pero eso lo dirá con más fuerza la historia real del período cuando sea efectivamente reconstruido.

Ahora, admitir el modo en que podía moverse un área “no sabida” del anterior gobierno, no implica no saber en qué consistía. Al saberlo y explicarlo no solo no se aguaría una médula dominante,  nacional popular democrática, sino que se reforzará su posición más genuina e innovadora y se podrá, en efecto, desmantelar lo que esos hechos cargan como matriz teológica de los falsos sacristanes. Pues a todos les son inherentes: a los gabinetes secretos del macrismo también nos referimos. A los servicios de informaciones, los alquimistas de imágenes, los fabricantes de leyendas narcotizantes. Las creencias colectivas suelen ser tan firmes como mármol de Carrara o el hierro con que se hizo la Torre de Eiffel.  La entrevista con Novaresio y el posterior acto en Florencio Varela son capítulos difíciles pero adecuados para examinar creencias colectivas, como un avión meteorológico que se mete en el ojo de un huracán.



jueves, 21 de septiembre de 2017

La mentira y la falacia como arietes para que el poder político sea en definitiva ese puesto menor tan deseado y funcional.


Dicen que esta frase de Underwood 
fue la que literalmente utilizaron con el gerente de C5N 
y el caso del periodista Navarro





Por marzo del año 2014 Sebastián Olaso escribía “Vivimos en tiempos en que el concepto de verdad se ha vuelto increíblemente complejo. Estoy de acuerdo con que no hay verdades únicas, con que algunas supuestas verdades son apenas factores de poder, visiones fundamentalistas o elementos de dominación o de manipulación. Tengo muy en claro que la idea de un pensamiento único, sin posibilidad de disidencia, puede derivar en sociedades violentas, totalitarias, intolerantes, homogéneas, hegemónicas, represivas. Pero me niego al borramiento del concepto de verdad. Me niego a que, como contracara, se anule el concepto de mentira. Me niego a que haya un nuevo totalitarismo donde no haya más que supuestas verdades particulares, personales, que permitan mentir a mansalva, de modo impune. Me niego a que el debate use la expresión su verdad cuando debería usar la expresión su versión: versión que, luego se verá, quizás en algunos casos sea una verdad personal, pero quizás en otros casos sea una mentira lisa y llana... En este juego de excesos y omisiones que se crea muchas veces cuando se necesita visibilizar algo importante, creo que es necesario, además, no aplanar las miradas. Creo que es necesario restituir un espacio al concepto de verdad. Si lo logramos, vamos a poder ser realmente fuertes en nuestros argumentos, en nuestras opiniones, en nuestro posicionamiento. Si en un lugar hay violencia, ilegalidad, represión, abuso, estafa o cualquier tipo de acción digna de atención, intervención, concientización, ¿para qué adulterar los hechos?..




Aún aceptando los términos es evidente que el periodismo ha llegado a un nivel de protagonismo inusitado, incluso en su inestimable e irremplazable  rol para “desanoticiar”. El caso es que observo la cuestión negativamente – hace bastante tiempo, en este mismo foro, hacíamos notar sobre el pobre momento que estaba viviendo la profesión -. Protagonismo por ellos mismos declamado, potenciado y ejecutado, de modo que cualquier método, lícito e ilícito, resulta viable para que la oferta de embustes y sofismas continúen manteniendo un estatus acorde con aquellas apetencias mencionadas.


Percibo que los profesionales en la materia no están observando cierto hartazgo social que una gran porción de la población tiene con relación a sus voces, dichos, razonamientos, antojos, inquisiciones y demás alegatos que suelen exponer como si tal cosa incluyera formato de ciencia exacta (sus porcentajes de imagen negativa son históricos y debería hacer reflexionar al colectivo periodístico). Cuestiones que en su mayoría se desvanecen naturalmente por obvias razones de inconsistencia. No descarto que arribar al hastío se constituya como inciso deliberado, parte fundamental de la estrategia de modo la realidad no se comprenda o directamente se vislumbre difusa.


Hace poco menos que un siglo atrás Natalio Botana, desde el diario Crítica, afirmaba: Que nunca la verdad te arruine una noticia. Pues de eso se trata. Lo bueno no garpa y menos si esa verdad va en contra de determinados intereses. De existir es necesario enlodarla de modo se transforme cual bumerang en crónica judicial. Recordemos el protagonismo de Botana en el golpe conservador que derrocó a don Hipólito Yrigoyen.


Así como durante la segunda década infame la política estuvo bajo la tutela de la economía, en la actualidad existe la pretensión de que el poder político se ubique no sólo un escalón por debajo de ella sino además por debajo del poder judicial y del mediático. Que el poder político sea en definitiva ese puesto menor tan deseado y funcional.

Verdades que existen, invisibilizadas quizás por el periodismo “botaniano”, realidades tangibles que sufrimos todos los días los sectores populares. Verdades que no son noticias, porque en definitiva las cuestiones que enlodan a los sectores dominantes, a los poderes fácticos y perennes, nunca los son.






miércoles, 20 de septiembre de 2017

CON UNA PARTE IMPORTANTE DEL PJ QUE BUSCA LA DERROTA DE CRISTINA, Octubre, si ves al futuro dile que no venga...





Lo afirmado en este espacio desde hace un buen tiempo se ve reflejado en el análisis que Ricardo Rouvier hace en el prestigioso medio La Tecl@Eñe. Lo han ratificado Randazzo y Massa en cada una de sus intervenciones públicas y en el marco de sus encuentros políticos dirigenciales: ergo, no están para competir electoralmente sino para impedir el reagrupamiento de las fuerzas nacionales y populares alrededor de Cristina Fernández Kirchner. A mi entender nos espera una derrota inevitable, y esto va más allá de los errores o los aciertos en la construcción política, acaso tiene que ver con algo más profundo que no nos atrevemos a asumir. Esto es que nuestra sociedad, mayoritariamente, y esto incluye a muchos de nuestros representantes del llamado campo popular, no está interesada en la equidad, en la igualdad de oportunidades, en el respeto a los DD.HH, en la soberanía política, en la independencia económica y en la justicia social. Acaso vale notificar que estos tópicos no nos van a esperar hasta la próxima crisis terminal. Una vez que partieron difícilmente regresen en su esencia e integridad. El avance neoliberal en democracia y su descomunal poder omnímodo es un hecho tan irrefutable como lamentable. Que nadie se llame a engaño buscando chivos expiatorios, para que ello ocurra hubo de haber en el medio una decisión popular admitiendo tal orden como admisible. En definitiva son los pueblos con sus decisiones los que construyen sus paraísos, sus purgatorios o sus definitivos infiernos...


Análisis de Ricardo Rouvier sobre los comicios que se avecinan

El avance macrista, Por Ricardo Rouvier para La Tecl@ Eñe


Fuente


Cambiemos apunta a alcanzar el 40% de los votos en octubre próximo en la Provincia de Buenos Aires y, de este modo, lograr coronar una buena elección nacional ratificando lo que fueron las PASO, y afirmándola como fuerza política. Si esto se produce obtendría unas 104 bancas de diputados y 24 de Senadores. Primera minoría en la cámara baja y segunda en Senadores, luego del PJ. La ex Presidenta, elegida senadora, manejaría un bloque de 8/9 legisladores. 

Una mirada más exhaustiva muestra un fenómeno que produce perplejidad en las filas del progresismo y del peronismo; el voto a favor del oficialismo cuenta con el aporte de los barrios medios bajos y bajos del conurbano, conglomerados muy castigados por la recesión. En las elecciones legislativas anteriores del 2009 y 2013, en los mismos lugares, la oposición de entonces venció al kirchnerismo. En esta oportunidad CFK ganó por poco,  pero Cambiemos logró crecer y penetrar en los conglomerados más pobres del territorio bonaerense. Esta situación colaboró en la configuración política que adquirió este nuevo conservadorismo a nivel nacional. Si bien en la 3ra. sección electoral bonaerense, baluarte del voto peronista, Unidad Ciudadana ganó con una ventaja de trece puntos, Cambiemos logró casi un tercio de los votos.

Las encuestas van confirmando las hipótesis previas; es posible que la alianza oficialista crezca un poco más del 36% que tuvo como promedio en el total país, en las PASO de agosto. El resultado, igual, no le daría quórum propio en ambas cámaras, ni tampoco permitiría asomar la amenaza de hegemonía, pero sí asegura un presente que los pone en camino hacia el objetivo futuro, la  renovación por cuatro años. Los resultados de las PASO fueron un mentís a aquellos, muchos, que efectuaban un razonamiento lineal que conectaba automáticamente causa y efecto entre la situación socioeconómica fruto de la recesión y un voto castigo. Este cálculo simple no funcionó en plenitud para quienes auguraban un naufragio electoral de Cambiemos (ya antes habían anunciado la caída del gobierno al cumplir los seis meses de ejercicio). Ahora, la esperanza está puesta en el endeudamiento como una bomba de relojería.

Si hay algo que invita la compleja realidad política no es al simplismo, precisamente, sino a un análisis exhaustivo y profundo sobre el escenario nacional. Para esto es inevitable atravesar primero por un análisis de la situación internacional y regional. Hoy, la política de Trump nos considera individualmente y no como región, y además el número de los países amigables a un compromiso de enlace y alianza, ha disminuido. Nuestro obligado socio que es Brasil, navega en la incertidumbre en manos de la derecha que quiere ordenarlo terminando con el PT y la aspiración de Lula. El BRICS está debilitado por la desaceleración de sus socios, sobre todo de China que registró una performance menor, obteniendo un modesto 6,6% de incremento del PBI. Una cifra envidiable para nosotros. 

Hay un mecanismo repetido en las izquierdas y en las derechas que consiste en aplicar un determinismo económico sobre la conducta de los votantes o de los ciudadanos fuera de lo electoral. Es cierto que muchos de los que votaron la boleta de Cambiemos, están afectados por la recesión y no muestran entusiasmo por las políticas económicas y sociales, sin embargo votaron por Bullrich con el imprescindible respaldo de Vidal.

Los que nos dedicamos a estudiar la Opinión Pública con el fin de equivocarnos menos, advertimos a quien quería escucharnos, dos cosas: primero, hay que liberarse de este simplismo de considerar que la sociedad vota sólo por intereses; y segundo hay que prestar más atención a otras fortalezas que puede ofrecer el adversario y a las propias debilidades que son sistemáticamente negadas. La negación ha sido hasta ahora una obturación importante para la reconstrucción del espacio nacional y popular.

Esa manera unívoca de ver es ideológicamente contradictoria para el progresismo porque es una manera de devaluar al ciudadano en su soberanía, se comete un error cuando se quiere explicar una derrota electoral considerando que los sectores humildes no logran tomar conciencia (falsa conciencia) de quién los ayuda, creyendo que es su propio esfuerzo y no el gobierno quien logró tal nivel de consumo en el pasado. Fito Páez lo dijo directamente, “da asco la mitad de Buenos Aires", el 12 de julio del 2011 cuando fue elegido Macri como Jefe de Gobierno. Sobre esta expresión descarnada del rosarino, se montaron y se montan enunciaciones parecidas, pero más simuladas, emitidas por encumbrados dirigentes. En ese sentido, la falsa conciencia va y viene según vaya en la feria electoral.

Sin embargo, creer lo contrario, que el factor “bolsillo” no pesa, es una exageración ingenua. El sujeto tiene intereses, pero también tiene valores, no es un sujeto vacío de una ética social, como lo es en el pensamiento reaccionario que interpreta que lo popular no tiene cerebro, que es pura emoción, pura pulsión. Así fue degradado el peronismo por décadas, ahora es degradado el populismo, y también, a veces, es degradada la democracia, sobre todo cuando es banalmente comparada con cualquier dictadura.

En esta elección, decíamos, se enfrentan dos ejes principales, no únicos, sino principales. Uno es el efecto sobre el elector de la nueva situación socioeconómica, disminuida en comparación al 2015, pero la coyuntura económica y el frenesí electoral ocultan que la situación social vino declinando desde hace años, agravada con la ausencia de Estado en circunstancias apremiantes de pobreza. Se señaló que la pobreza había nacido a partir del gobierno de Macri y lo que ocurrió realmente es que se incrementó durante el actual gobierno, con un millón y medio más de pobres durante 2016. Según el Observatorio Social de la Universidad Católica, la pobreza alcanzó en el 2013 el 27,5%. En ese momento existían más de 11 millones de pobres en el país. Es oportuno recordar que el INDEC de entonces estimaba que la pobreza apenas alcanzaba al 4% (de ese dato surge el brulote: “menos pobres que en Alemania”) El número era tan bajo como escandaloso y, a partir de entonces, el INDEC decidió no difundir los datos del segundo semestre del año 2013. Lo mismo pasó con la inflación desde el 2007 en que trepó a los dos dígitos, mientras la institución de estadística nacional maquillaba un valor inferior. En enero del 2014 se produjo la mayor devaluación desde la asunción del kirchnerismo, registrando una caída del valor monetario de 18,63%, esto aceleró el empobrecimiento general. Ni bien Macri se sentó en la casa de Gobierno, determinó una devaluación del 40%, que fue en gran medida causante del envión hacia una mayor pobreza e indigencia que ahora sí registró el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Cuando los problemas son estructurales, atraviesan a varios gobiernos de diferente signo que no pueden remover a fondo los factores profundos que constituyen la tarea de la fábrica de pobres, que se agrava en nuestra economía dependiente con cualquier tropiezo de la economía mundial, o cuando se pretende recuperar el tipo de cambio para fomentar la exportación. Ahora se intensificó el uso de las ambulancias sociales para mitigar la urgencia, mientras el macrismo eleva su principal estandarte como victoria: el derrame. Esa larga promesa incumplida del liberalismo argentino.

Entonces, en el momento del voto no existe un panorama tan opcional para el votante que signifique elegir entre el bien y el mal (salvo para el 30% de los muy pro o el 30% de los muy contra). Por supuesto que la vinculación entre la economía y la sociedad es crucial para las orientaciones de la opinión pública, pero esto visto desde la complejidad de la decisión conductal ciudadana es un dato a considerar, pero no es el único. Además, los electores padecen contradicciones, hay opiniones y contraopiniones que se cruzan en una misma decisión.

En el caso de la Provincia de Buenos Aires, CABA, Córdoba y algún distrito más, la polarización alcanzó a imponer su dicotomía. Jugó un factor más de elección que podemos ponerlo en el casillero de los valores y es el rechazo al pasado kirchnerista. Estos fueron los dos ejes más destacados, la economía individual y el rechazo al kirchnerismo, que jugaron en la conciencia del votante, aunque no los únicos. Es decir, Cambiemos con el PRO a la cabeza, ha alcanzado cierta cooptación de sectores medios y bajos directamente afectados por el ajuste, y ese logro electoral se ha producido por la negatividad hacia Unidad Ciudadana. Este es un punto que el kirchnerismo no ha logrado aún resolver, y hay que admitir que es difícil solución; qué hacer con la proyección desfavorable de su imagen? Considerando además que la judialización es un goteo diario sobre sus espaldas.

En realidad no hay nada en la actual situación económica (que el gobierno considera en recuperación sin que el grueso de la población lo perciba) que entusiasme a los electores, más que el sentido que le da la confrontación con el gobierno anterior.

Se sabe que algunos de los votantes de 1País emprendieron o emprenderán el camino del voto útil hacia el oficialismo. De origen peronista, los votantes de Massa optan por evitar que CFK gane antes que considerar que un triunfo de Unidad Ciudadana pueda ser una victoria del justicialismo bonaerense.

El gran desafío para la ex Presidenta es encontrar la forma de romper el techo que la limita para la obtención de más votos de los que tuvo. Sin tener asegurado un resultado, es inevitable que se ponga a caminar las calles del territorio bonaerense y denunciar a la recesión como el principal adversario. Su llamado a la oposición peronista fue una jugada destinada a señalar que si no se usa el instrumento de la boleta que la incluye, el peronismo puede perder el 22 de octubre. Massa y Randazzo salieron a negarle cualquier posibilidad de diálogo. Ergo: ellos serían los responsables del fracaso según el metamensaje del escrito.


Una derrota aunque pequeña de CFK sería, para muchos dirigentes peronistas, un paso más hacia el final de un ciclo. Habrá que ver qué sucede en los meses siguientes porque el panperonismo atraviesa uno de sus peores momentos (varios gobernadores peronistas tratarán de recuperarse del traspiés de las PASO), y su recomposición será posible sobre el poder de la conversación que tratarán de tener después. Se escucharán, tardíamente, los lamentos de algunos dirigentes que ahora dirán que se han equivocado en algo. El 2019 viene muy rápido.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Randazzo en Coronel Dorrego... Crónica de un Randazzo anunciado.






El ex auxiliar de ferrocarriles y DNI pasó por Coronel Dorrego y dijo lo que ya todos sabíamos; y no dijo lo que también sabíamos que no iba a decir..







Aquí los antecedentes que avalan el título:


1- Por Mario de Casas,  Ingeniero civil. Diplomado en Economía Política, con Mención en Economía Regional, FLACSO Argentina – para La Tecl@ Eñe




Ni pendencieros ni burócratas, Por Mario de Casas,  Ingeniero civil. Diplomado en Economía Política, con Mención en Economía Regional, FLACSO Argentina – para La Tecl@ Eñe
A partir de la dinámica electoral y del lanzamiento del espacio “Cumplir”, Mario de Casas analiza en este artículo las contradicciones en el seno del Movimiento Nacional, que suelen ser funcionales a los sectores conservadores, también cuestionados desde una perspectiva gramsciana que incluye a la gran prensa.

La dinámica electoral y el lanzamiento del sector autodenominado “Cumplir”, ha puesto en vidriera características del proceso político argentino que si bien no le corresponden en exclusividad se dan aquí con ciertas particularidades.

Se podría definir lo burocrático como un estilo en la práctica política, con distintas aristas, una de las cuales supone actuar en la órbita de valores -o disvalores- e intereses que impone el adversario, particularmente cuando éste se ve favorecido por la relación de fuerzas. Así, por ejemplo, detrás de formulaciones inocentes se encubre la búsqueda de algún objetivo públicamente inconfesable. Es el caso de Randazzo, quien al postularse en estos días ha repetido con indisimulado cinismo “pensamos que los candidatos no deben ser elegidos a dedo”, cuando en 2015 pretendió ser ungido nada menos que candidato presidencial por el dedo de Cristina. No es necesario ser un agudo analista para ver que esa letanía busca ocultar lo que no es otra cosa que una maniobra más para debilitar la única fuerza socio-política con credenciales y posibilidades de derrotar al macrismo, y desandar su proyecto reaccionario.

La burocracia todo lo quiere consensuar, cultiva un falso realismo que termina en pragmatismo ramplón y rechaza cualquier iniciativa de someterse al juicio teórico: los maestritos de la derecha le han enseñado que eso es pura “ideología”, y que la ideología no tiene nada que ver con el mundo práctico. Entonces su actividad está a salvo de ese sentido de innovación propio de la política transformadora, de esa proyección socialmente superadora que ésta busca en cada táctica, en cada hecho para que no se agote en sí mismo.

El burócrata está inmerso en una serie de relaciones superestructurales de las cua­les cree valerse pero que en realidad lo tienen aprisionado; suele ser sensible a tonteras como las acusaciones de “populista”, y cultiva las banalidades sociológicas que le inculcan bajo disfraz “progresista”, por lo que declara fantasioso y aventu­rero todo planteo que desafíe la correlación abrumadora de fuerzas en contra de los intereses populares. Aunque se manifieste con otras palabras, afirma que el Movimiento nacional no debe ser “clasista”, porque confunde la composición policlasista del Movimiento con su ideología: supone que existen ideologías policlasistas o neutras. No puede entender que, en un frente de lucha, estamos todos de acuerdo con el policlasismo; pero que la ideología es transformadora en función de los intereses de los sectores subalternos o es reaccionaria.

Otra seña inconfundible del burócrata es su adhesión a lo que podríamos denominar psicologismo, ese método de análisis político-social apenas un escalón superior a la hechicería: para tener una idea de su cientificidad basta considerar que es el único que conocen los influyentes editorialistas de la derecha vernácula. Los mismos que estiman que los enfrentamientos entre unitarios y federales, la causa yrigoyenista y el régimen conservador o el peronismo y el antiperonismo, fueron expresiones de una tendencia histórica a malgastar las energías nacionales en luchas duales que nos distraen de las tareas constructivas; que nos estamos destruyendo por odios y cuestiones sin importancia, que seríamos un gran país si no fuese por esa idiosincrasia nativa que desde hace quince años nos impulsa a pelear en dos frentes estériles: los del kirchnerismo y el antikirchnerismo. Es decir, que el país se ha malogrado porque nos peleamos por puro pendencieros que somos y que no hay solución mientras no corrijamos ese vicio del carácter; lo que en buen romance significa la domesticación del kirchnerismo y el sometimiento de los sectores populares.

No debe sorprender que surjan burócratas de las filas kirchneristas, corresponde a la contradicción interna del Movimiento nacional: sus componentes principales y su lucha contra la dependencia y por la justicia social lo ubican en uno de los polos de un anta­gonismo irreconciliable en cuyo extremo opuesto está el macrismo; mientras que su organización, estructura y desarrollo teórico están por debajo de esos requerimientos. Seguramente esto no es resultado de la mala suerte, pero tampoco un determinismo que nos condene a convivir con nuestras propias carencias.






2  Por Alberto Nadra, Político, escritor y periodista para La Tecl@ Eñe


Sin adjetivos, discutir y aprender de los errores. Políticamente, Randazzo puede ser un “boludo”, pero de ahí el trayecto hasta “traidor” es considerable. Por Alberto Nadra (para La Tecl@ Eñe)





Ustedes saben, no me preocupa ser “políticamente correcto”, ni adecuarme al sentir mayoritario de los que tienen poder, estén o no en el gobierno, pues jamás busqué beneficios personales, sino la grandeza de la Patria y el bienestar de nuestro pueblo.

Por eso, cuando –a veces como reacción a tanta infamia de los monopolios mediático judiciales, otras por simple anteojeras-- es tan fácil estigmatizar o alinearse como campeones desde posiciones de “purismo”, las más de las veces contradictorias, escribo al correr de la máquina, como es mi costumbre, tanto si me “conviene”, como si no.

A ver compañeros, tratemos de aclarar los tantos.

No soy tan ambicioso para pretender ponernos completamente de acuerdo en estos tiempos complejos, que de todas maneras no lo son más que los que nos tocaron vivir conscientemente a los que llevamos algunos años militando, o sufrir a los que suponen que no se meten en política. Pero razonemos, charlemos sin agresión, tratemos de pensar para buscar los mejores caminos.

Políticamente, Randazzo puede ser un “boludo”, pero de ahí el trayecto hasta “traidor” es considerable.

Aclaro que todo lo dicho y lo por decir es con un fuerte y fraternal espíritu frentista, puesto que como marxista “atemporal”, si tal cosa existiera, me resultaría cómodo eludir lo principal de la accesorio en una etapa y decir, por ejemplo, que no deposito muchas esperanzas en ningún dirigente ni dirigenta de la burguesía, que considere al capitalismo, aún en sus variantes menos “perniciosas”, como su aspiración de máxima, crea que puede ser mejorado con buena voluntad a favor de los trabajadores, y actúa, legisla y gobierna en consecuencia.

No es el caso, y procesos que por comodidad llamamos “populistas”, pese a lo polémico del término, han demostrado cuanto bien se puede hacer al pueblo, sin encarar un rumbo decididamente anticapitalista, aunque uno esté convencido que solo ese camino llevaría a tornar más sólidas las conquistas. Digo sólidas, porque “irreversible”, adjetivo derivado del pujante positivismo del siglo XIX,  que suponía la inevitabilidad del progreso, incluido el social, se ha comprobado una utopía desgarradora, paralizante, y en casos fatal.
¿No es acaso por reacción y rechazo a la desigualdad, la miseria y el dolor de los nuestros, con el sueño de una sociedad mejor, no como un fin en sí mismo sino para cambiar esta realidad, que nos hicimos marxistas, peronistas revolucionarios, radicales yrigoyenistas, cada uno con su enfoque, su propuesta y su camino?

Según el razonamiento de algunos compañeros Randazzo es un traidor por su tozuda pretensión, tal vez justa en un principio, que sin dudas perjudicará en un porcentaje que ignoro, la candidatura de Cristina Fernández, UNICA CANDIDATURA QUE PUEDE GOLPER CON EFICACIA AL MACRISMO.

Por lo tanto, debería profundizar (y adelanto NO es el momento, al menos para regocijo de los monopolios mediáticos) en preguntarnos por qué CFK --que hoy personalmente apoyo sin vacilaciones-- PUSO UN TRAIDOR AL FRENTE DE UN MINISTERIO DURANTE OCHO AÑOS, concretamente sus dos mandatos.

Y si encaramos por ese camino debo recordar que Alberto Fernández fue el Jefe de Gabinete de CFK, al igual que Sergio Massa y Juan Manuel Abal Medina; que Graciela Ocaña estuvo al frente del PAMI con Néstor y con ella de la vital  cartera de Salud (insalubre, dengue por medio), Martín Lousteau en Economía, y que puso A DEDO la mayoría de los candidatos que ahora condena (y condenamos) pues violaron su mandato a las semanas de ser elegidos en las listas del FPV para enfrentar la restauración conservadora.

Como hay algunos iluminados que pretenden, para atacar a Cristina con éste y otros argumentos, vendernos la INFALIBLE  “MUÑECA” POLÍTICA DE NÉSTOR, que sin duda “muñeca” tenía, y del que me enorgullezco haber sido no amigo, pero si compañero de algunas largas charlas, recuerdo que entre los ministros destacados del recordado “flaco” figuraron Roberto Lavagna, José Pampuro, Gustavo Beliz, Horacio Rosatti (el del 2x1 en la Corte, recuerdo), el mismísimo Alberto Fernández como Jefe de Gabinete, y joyitas como Alfonso Prat Gay y Martin Redrado como titulares del Banco Central.

Compañeros, no jodamos con los pases de facturas personales, o pasar de la obsecuencia a la crítica total. Vamos al fondo de la cuestión y discutamos lo que no se hizo (encarar la renta financiera, pesquera, petrolera, minera, y no convertir en ley conquistas que hoy pueden ser revisadas mediante un simple decreto, para citar solo algunas de mayor importancia), lo que se hizo mal (abandonar la idea de “transversalidad” o de un frente nacional  amplio, con protagonismo de todas las fuerzas que fueron conformando el movimiento nacional y popular, dándoles el espacio y la oportunidad para que construyan CONJUNTAMENTE poder popular en el territorio y en cada espacio laboral, productivo, estudiantil).

Se trata DE DISCUTIR Y APRENDER DE LOS ERRORES (los dirigentes en primer lugar), no ignorarlos, y menos repetirlos,  para ahora encarar la PRINCIPAL TAREA DE LA HORA: SUPERAR AL MACRISMO EN LAS PASO DE AGOSTO con particular atención en la figura/símbolo de CFK en la provincia, y DERROTARLO EN OCTUBRE, a lo largo y ancho de país.




3 ¿Randazzo, tajaí ? preguntó preocupado Massa.. Por Gustavo Marcelo Sala


Randazzo viene a finalizar la tarea de Massa, esto es, reencausar al peronismo dentro de esa abstracción de derechas de la que nos habla Horacio González


Horacio González sintetiza al peronismo como "una abstracción de derechas en donde el sistema de bienes de producción privado nunca será puesto en litigio, permitiéndose solamente socializar los servicios, ergo los gastos, nunca las rentas, implementando al mismo tiempo una cierta distribución moderada de la riqueza vía derrame impositivo, no más.." 
Paradójicamente no existe movimiento político o partido más inclusivo que el peronismo. Los diagramas de Venn que confluyen en él son variopintos desde el punto de vista ideológico y digo paradójicamente porque esa diversidad es lo que motoriza la oposición más descarnada y voraz. Sin embargo nunca como antes he observado tanto peronismo antiperonista, incluso durante el menemato las líneas internas opositoras al caudillo riojano se presentaban ciertamente moderadas, respetuosas de su investidura y nunca pusieron en duda su continuidad, a pesar de la notoria destrucción que estaba llevando a cabo. Vale decir, jamás, en aquellos tiempos, le presentaron a la sociedad recetas destituyentes. Acaso la abstracción de derecha de la que nos habla Horacio González tenga que ver con la historia reciente; acaso el kirchnerismo, sin llegar a poder considerarse ni tan siquiera como progresista, no se trate de esa abstracción de derecha pura tal cual el histórico “deber ser” subsistente del peronómetro transversal le exige a su dirigencia.

Dice H.G: “Buena parte de la estructura interna del peronismo está cimentada por la contradicción. Su ala derecha no muestra grietas al respecto, ni la de antaño ni la actual. Hoy la Triple A no es necesaria, su lugar está ocupado por las corporaciones mediáticas afines. Alguna vez Ortega Peña, en la soledad de su banca, habló sobre la necesidad de entablar acciones políticas concretas cuando la correlación de fuerzas lo permitiese, en ocasiones la verdadera identificación debe merecer momentos de profunda meditación, acaso de silencio. Por otro lado si gobernar es movilizar, y sabemos al mismo tiempo que nunca vamos a detentar el poder real para terminar con las asimetrías sociales bueno es hacer todo el ruido posible, porque  gobernar es movilizar, es responder, es contestar. Es hora de movilizar, basta de silencio, es necesario el armado de una ingeniería comunicacional popular que desbarate toda y cada una de las operaciones y a su vez tenga capacidad de contraataque. Los poderes fácticos no van a ceder un milímetro en estas cuestiones”.

Como mencionamos hace pocos días la estigmatización es una conducta política asentada, forma parte de la plataforma política de la derecha peronista y no peronista, de modo que el antagonista ideológico (corporaciones) ha logrado modelar estructuras internas y externas al movimiento que es necesario interpretar en su verdadera dimensión.




4 Anexo.

Los fans de Randazzo – Por Gustavo Marcelo Sala