EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

lunes, 23 de abril de 2018

El conflicto es a la política como esta a su solución, y ambas hacen a su construcción




Hace un tiempo afirmábamos que la política había sido parida a partir del conflicto durante los albores tribales, acaso en  medio de una relación social espontánea y promiscua en donde el ser humano no tuvo mayor posibilidad de resistirse ante semejante y lógica tentación. Determinar al líder del clan, tomar la decisión sobre quiénes componían el cuerpo de cazadores y quiénes de agricultores, escoger los momentos oportunos para desarrollar ambas actividades más otras adicionales como la fabricación de armas y  herramientas, analizar y planificar los movimientos migratorios, el destino final de estos procesos y los basamentos de convivencia dentro de la tribu, componían entre muchos otros incisos, una batería de dilemas que era necesario resolver a través de la política. En ocasiones se remediaban de manera violenta llegando al ostracismo del opositor y sus seguidores o directamente al extremo de la vida, en otras oportunidades el líder imponía condiciones sin que medien mayores dificultades producto de las certezas, el don de mando y el respeto que imponía su figura. Con el correr del tiempo, y más allá que los ordenamientos civilizatorios fueron progresando en cuanto a los mecanismos políticos, el conflicto pervive como combustible del progreso social.
El conflicto es a la política como esta a su solución. Imposible pensar un desarrollo político y social nacido a partir de un repollo voluntarista, la política es una respuesta al conflicto, su silueta está determinada por sus vitaminas y minerales, y en el centro de la escena está el hombre eyaculando sus urgencias y deseos.  Los que laboran con ahínco para estigmatizar la vitalidad que propone el conflicto sostienen el solapado intento de disminuir las fortalezas que la política debe tener en su sangre proponiendo un formato edulcorado, eminentemente gestionalista. Se persigue una génesis política débil, sin anticuerpos, sin posibilidad alguna de respuesta ante la puja y la pulsión extrema, una suerte de ordenamiento político en donde los grises dominen la escena, en donde no existan los blancos y negros, en donde las desigualdades sean aceptadas como una necesidad y que la política domesticada y débil conceda buenamente esa necesidad. Sólo a partir de la fortaleza del ADN que propone el conflicto la política no tendrá forma de aceptar cándidamente tal propuesta gestionalista.
El conflicto siempre se transforma en savia política creadora cuando es visualizado, cuando puede ser explicado dialécticamente, cuando no deja resquicios para ser refutado, y alcanza niveles de conciencia social que no permite ser disipado ni siquiera por el esfuerzo que hacen los medios dominantes por ocultarlo. Es aquí, en el poder real, en donde encontramos al verdadero enemigo del conflicto, ergo al encarnizado adversario de un desarrollo pleno y fuerte de la política. Por eso no nos debe extrañar que desde hace una buena cantidad años aparece el término consenso como sinónimo de virtuosismo político. Sofisma absoluto si observamos los consensos políticos, sociales y económicos a los cuales se arribaron durante la década de los noventa, espejo de los actuales, y las consecuencias que tuvieron y tienen para las mayorías populares.

Por otro lado y por añadidura, acaso inercialmente hace rato que la construcción política tradicional ha quedado en el pasado. Las fuerzas aspirantes de antaño junto a sus dirigentes solían armar costosas caravanas que duraban meses en función de solventar y divulgar su proyecto político.
Caminos polvorientos, calores insalubres, tormentas, verbenas y barro eran moneda corriente para aquellos que estaban convencidos y concientizados sobre la propuesta social que traían dentro de sus maletas. Y dejaban en cada ciudad y en cada pueblo el testimonio viviente de su presencia legando en los vecinos un convite político y la representación tangible de su ideario.
Y nacía el caudillo local. Figura trascendental e imprescindible para la construcción política regional. Acaso un local, una casa de encuentro, un poco de dinero para cubrir los gastos y el contacto permanente con la población eran los materiales iniciales para desarrollar el boceto. La historia, la filosofía, la sociología, la economía, el mundo del derecho laboral, social e individual, el riesgo de la militancia, eran incisos insoslayables en medio de acalorados debates, momentos en donde esa construcción política lograba la brillantez que el mundo de las ideas le obsequia desinteresadamente desde el inicio de los tiempos.
Pero como bien afirmó el periodista dorreguense Carlos Madera Murgui, hoy la política se construye a paquete cerrado. Aquel trabajo militante y de campo se ha terciarizado. Se adquieren, so pretexto de cambiar determinadas inercias, sospechosas certezas electorales. El campo de las ideas no forma parte del debate, sólo los titulares, los zócalos de los noticieros y las declamaciones de ocasión, el mutuo arrastre es la savia que motoriza el acuerdo. La conveniencia como instrumento, la comunión como excusa. Y de pronto los Massa, los Macri, pasando por encima de sus propios adherentes dejan de lado todo tipo de construcción política y redireccionan sus cuantiosos recursos a favor de esos paquetes cerrados, volátiles, difusos, apolíticos. Ergo, lo que no pudimos hacer nosotros, lo terciarizamos, que los hagan ellos, sin que medie la lectura de posibles contradicciones y contraindicaciones.
En la actualidad la territorialidad política se la observa como una suerte de  PYME cuya cotización comienza a tener peso meses antes de los comicios en función de los votos obtenidos en la anterior compulsa. Por eso hablamos de sospechosas certezas y paquetes cerrados. En política uno más uno no siempre es dos. Las agrupaciones modernas con aspiraciones nacionales no caminan la Patria, no hacen política, no debaten programas ni herramientas, menos ingresan al mundo de la ideas y la diversidad, adquieren “circunstancias y coyunturas” locales bajo el módico traslado de partidas, sumas que en lugar de invertir en un trabajo de campo personalizado, concreto y cívico, lo redireccionan diagramando un formato mucho más digno de la reingeniería empresarial que de la política real. Lo más triste es que este formato político se ha desarrollado y ha logrado aceptación y consenso en todos los segmentos de la actividad, a lo largo y a lo ancho del país. Las fuerzas provinciales son PYMES de las fuerzas nacionales y las fuerzas municipales son PYMES de las primeras.
Sospecho que a la vejez viruela y hay cosas que no las entiendo. Soy de la época en donde una heladera o un auto se fabricaban para que durasen mucho tiempo si se cuidaban, cosa que hoy, por más esmero que uno ponga, no ocurre. La inmediatez, la velocidad, el videoclip y la practicidad son valores per-se, tienen capital incluido, olor a billete, cotizan en bolsa.
Soy de la época cuando el piloto y el copiloto eran los mecánicos y andaban de sucios overoles tiempos en los cuales el auto para correr en Turismo Carretera, tanto en los semipermanentes como en rutas improvisadas, se desarrollaba artesanalmente en los pueblos, con capitales sufridos; hablo de cenas, donaciones, esfuerzo colectivo, colectas, peñas. Hoy para puntear en Turismo Carretera, en una pista cerrada con todas las medidas de seguridad, hay que tener un chasista, un motorista, proveedor universal de autopartes, de gomas, de combustible, etc. y mucha publicidad, y acordar con el mundo mediático una cuota para que muestren el vehículo. En fin, un sistema terciarizado que le ha quitado a la actividad el encanto y la pasión de antaño. La identificación y el grado de pertenencia pasa solamente por cuatro formatos exteriores que en nada se corresponden en su interior con las marcas alentadas. El mismo motor puede estar cubierto por cualquiera de los plásticos. Da igual. Lo importante es ganar, no interesa el cómo. Después de tanto mentir nos suicidamos con una verdad y encima, luego de mucho lamentarnos,  buscamos culpables y terminamos preguntándonos cómo llegamos a este punto sin retorno.


Lectura Recomendada:

Sobre mitos, supuestas verdades y posibles límites de la Construcción Política






domingo, 22 de abril de 2018

Venezuela es una necesidad continental



La democracia más transparente y vigilada del planeta, deberá decidir en breve entre el plan de colapso de la economía ideado por la CIA o su soberanía inclusiva.
Votar a Maduro es una lealtad necesaria con nuestra propia historia, nuestras posibilidades por venir.



A un mes de las presidenciales en Venezuela: los votos en tiempos de guerra – Por Marco Teruggi, periodista, poeta, para La Tecl@ Eñe





Fuente:


Marco Teruggi nos envía un informe sobre Venezuela a un mes de las elecciones  presidenciales. Teruggi sostiene que los comicios parecían impensables, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo.

El 20 de mayo habrá elecciones presidenciales en Venezuela. Parecía impensable, o casi, hace un año atrás, cuando el país era una sucesión de trincheras, asaltos y plomo con el Palacio de Miraflores como objetivo. También lo era sostener que el chavismo llegaría con tres elecciones ganadas -constituyente, municipales, gobernaciones- los pronósticos a su favor, que Nicolás Maduro tendría ante sí a un pastor evangélico, Javier Bertucci, y un traidor recientemente derrotado en las urnas, Henry Falcón. La política no es matemática y Venezuela no encaja en manuales.
La derecha llega con una superposición de derrotas, incapacidades estructurales, descrédito en las masas. Pocos creen en su dirigencia agrupada en el Frente Amplio Venezuela Libre, Soy Venezuela, o como pieza solitaria en campaña. Los primeros son la reagrupación de pedazos rotos de la Mesa de Unidad Democrática, desde Acción Democrática hasta Primero Justicia, Voluntad Popular, con la incorporación subordinada de partes de lo que fue denominado chavismo crítico, con la intención de mostrar una nueva amplitud. Su planteo público es recuperar la democracia, lograr elecciones justas. En privado apuestan centralmente a la estrategia golpista/intervencionista. Los segundos, principalmente Vente Venezuela y Antonio Ledezma, sostienen que no habrá solución posible a través de la vía electoral. Esos dos agrupamientos no presentan candidatos para el 20 de mayo. Falcón decidió aprovechar ese vacío para lanzarse como pieza solitaria -¿al vacío también?- con su propuesta de dolarización de la economía.
El cuadro nacional, las miserias opositoras, son importantes para entender por qué el chavismo tiene mayores oportunidades en votos. La derecha no tiene liderazgos genuinos, alternativa de país, su violencia del 2017 volvió a poner sobre la mesa quiénes son.    
El problema es que el centro de gravedad del conflicto no reside en Venezuela. El análisis de los derroteros opositores permite entender una parte menor del asunto. Sus decisiones no son muchas veces suyas, en particular cuando es financiada de manera directa, como los 16 millones de dólares que recientemente le aprobó el gobierno norteamericano -eso es solo lo público-. El epicentro del conflicto está en el frente internacional, dirigido por los Estados Unidos, con sus aliados de la Unión Europea, y los gobiernos subordinados del continente. Ahí se planifican las tácticas, la dirección central de los ataques, la construcción de sus escenarios, actores, ángulos de tiro.
Así como el enfrentamiento ha desbordado el cuadro nacional y tiene centro de operaciones en el exterior, también la lógica del conflicto del enemigo abandonó lo democrático -una tendencia en marcha en el continente- y se encuentra en los territorios de la guerra no convencional que busca periódicamente desenlaces por la vía que sea posible. Las elecciones presidenciales deben analizarse en ese cuadro.
La apuesta seguramente sería electoral en caso de haber tenido con qué. Los Estados Unidos, al leer la debilidad de la derecha, optaron por vaciarlas. Rompieron la mesa de diálogo con el gobierno en República Dominicana a principios de año, apostaron por aumentar el bloqueo sobre la economía de manera articulada con sus aliados/subordinados con la amenaza del embargo petrolero, continuar el intento de aislamiento diplomático, demonización comunicacional mundial, y preparar nuevos asaltos en función de cómo evolucionen las variables que impactan en simultáneo. Todas las posibilidades están en desarrollo.
Retirarse de las presidenciales no significa que no desarrollen política para ese escenario. La estrategia del vaciamiento es la del no reconocimiento internacional de los resultados, y el argumento de la pérdida de legitimidad de origen del gobierno ya que estaría basado en un fraude. Eso abriría las puertas a nuevas acciones que serían legales al estar frente, ahora sí, a una dictadura. Ese planteo ha venido en desarrollo desde el año pasado, con el ensayo fracasado del gobierno paralelo, del cual queda el Tribunal Supremo de Justicia ilegal -por completo desconocido entre la gente en Venezuela- que según la derecha sería el auténtico. No es casualidad que haya vuelto a aparecer mediáticamente en estas semanas, de la mano con la prófuga ex Fiscal General -que se fotografía con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe- y la Asamblea Nacional en desacato, con la línea de enjuiciamiento del presidente para no reconocerlo -nuevamente- y, afirman, destituirlo. Se trata de una acción pensada para el frente exterior: ¿cómo piensan materializarlo en lo nacional?
No es la única política ante las elecciones: la otra es intentar actos de fuerza para conmocionar al país. El caso más reciente es la operación Gedeón II, donde fue desmantelada una célula que preparaba acciones con explosivo sobre puntos neurálgicos como el Consejo Nacional Electoral, y la comandancia de la Guardia Nacional Bolivariana, ligada a su vez con la trama de Oscar Pérez - presentado como mártir por la mediática internacional - quien en julio pasado había disparado sobre el Ministerio de Relaciones Interiores Justicia y Paz y lanzado granadas sobre el Tribunal Supremo de Justicia. No se trata solamente de vaciar sino de llegar a los comicios en las peores condiciones, impedirlas, y, de darse, que haya la menor participación posible.
La pregunta es qué pasará luego del 20 -con una posible victoria de Maduro- además del recrudecimiento de las líneas de ataque en marcha. Algunos indicios se han dado en estas semanas. Uno de ellos es el intento detenido de conspiración dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, donde fueron arrestados seis tenientes coroneles, un primer teniente y dos sargentos, pertenecientes al Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo, con fuerza en el Batallón Ayala, uno de los principales del país, situado en Caracas. La apuesta hacia el formato clásico de Golpe de Estado está presente, lo financian, lo invocan voceros y medios de la derecha.
Otra hipótesis de resolución sería una acción de fuerza a través de vías fronterizas, con montaje de escenarios de falsa bandera, que abrirían las puertas a una escalada, o con el argumento de la crisis humanitaria. Antonio Ledezma, en línea con Julio Borges, se lo imploraba al vicepresidente norteamericano en Lima, el mismo día de los bombardeos a Siria. Para saber la viabilidad de eso es necesario indagar en los laberintos del poder colombiano, y evaluar hasta qué punto, junto a los Estados Unidos, estarían dispuestos a desatar un escenario de esas características, con desenlace incierto en tiempo y resultados. Lo planifican, no hay duda.
La pista más fuerte parece estar en el bloqueo económico y las consecuencias que trae. El cerco aprieta cada vez más fuerte, en las sanciones a quienes comercien con Venezuela, la acción central de los bancos, el contrabando masivo de billetes - que recibió un golpe recientemente con la operación Manos de Papel -, los gobiernos que se pliegan a la estrategia norteamericana. El país tiene una matriz económica dependiente del comercio exterior, y de los cinco primeros países de los cuales se importa, el primero es los Estados Unidos, y tres son parte del Grupo de Lima, es decir el espacio de unión de los gobiernos de derecha del continente contra la revolución ante los fracasos de la OEA. Un ejemplo, los medicamentos: se comercia 34% a los Estados Unidos, 10% a Colombia, 7% a España, 5% a Italia, otro 5% a México, 3% a Brasil. El bloqueo impacta de lleno en la población, y ese es su objetivo. Las alianzas con China, Rusia, el lanzamiento de la criptomoneda Petro, son movimientos para romper el cerco.
El plan de colapso de la economía - dicho en esos términos por los Estados Unidos - puede conducir al inicio de la acción bajo paraguas de la crisis humanitaria, o desencadenar reacciones populares violentas, espontáneas, de reflejo de ahogado ante una asfixia que se siente por partes. Ninguna de las dos desembocaduras se ha dado hasta el momento, la segunda no es una necesidad, la política, se dijo, no es matemáticas. La estrategia contra Venezuela sigue empantanada en el mismo punto: cómo lograr el desenlace.
¿Qué significa para el chavismo ganar elecciones en ese contexto? Estabilizarse en el gobierno, ganar tiempo, no perder un poder político que sería utilizado como espacio desde el cual desatar una revancha histórica a puertas abiertas.
Mientras, el cotidiano popular es de una adversidad cada vez más aguda: dificultad para conseguir efectivo, desplazarse, comprar los productos que aparecen a precios hiperinflacionarios, conseguir medicamentos, vivir sin comprar y revender algo de manera especulativa o conseguir dólares con algún familiar fuera del país. Parece por momentos un país que se detiene de a poco, por sectores, sufre una nueva metamorfosis en las subjetividades. Es evidente que la tarea central del gobierno, del chavismo como movimiento, es la de estabilizar la economía. ¿Cómo? Ahí la pregunta, dificultad, alimentada por la complicidad de la corrupción que se instaló en áreas vitales como la industria petrolera y las importaciones, es combatida desde la nueva Fiscalía General.
El chavismo parece en condiciones de ganar no solamente por las derrotas acumuladas de la derecha, sino porque llega de manera unida, representa una base de cerca del 30% de la población, es quien, en este contexto, busca soluciones -así sean paliativas- a las dificultades. La derecha no está en los barrios populares, allí se encuentra el chavismo, en políticas de gobierno y/o organización popular bajo consejos comunales, consejos locales de abastecimiento y producción, comunas, colectivos. El asunto ha sido y es de clase. El problema es que ese contexto material, sumado a errores políticos de dirigencias del chavismo propios de la vieja política, no permiten poner en marcha un espíritu electoral en el país: la campaña no emerge, no se siente en las calles, falta un mes para los comicios.
Lo central -salvo acción repentina de fuerza- es, como muchas veces en Venezuela, lo que vendrá post elecciones, ya que la guerra reorienta sus tácticas según resultados electorales pero no se detiene. Allí está no solamente el centro de gravedad internacional sino también la forma en cómo se abordarán los nudos estratégicos económicos y políticos. Sobre este punto la revolución tiene contradicciones expuestas, como es en el caso de la tierra, su tenencia y producción, la pulsión entre avanzar con corrección de errores o restaurar. Un dilema que encierra debates estratégicos, y no es en abstracto sino en estas circunstancias de economía en guerra.

Venezuela es una necesidad continental. Lo que acá pasa impacta sobre el horizonte americano, su retroceso, empate o avance. Los Estados Unidos lo tienen claro. Votar a Maduro es una lealtad necesaria con nuestra propia historia, nuestras posibilidades por venir.

viernes, 20 de abril de 2018

Senilia, de Arthur Schopenhauer, textos póstumos breves, sociopolíticos y humanísticos, escogidos por mi azar...






N de la R: 

...la pluma precisa e hiriente del anciano Schopenhauer, por fin reconocido, ya en su longevidad, como creador de un pensamiento y un sistema filosófico al cual es posible acceder por múltiples vías. Aún resulta muy doloroso pensar que la primera edición de El Mundo Como Voluntad y Representación nunca se terminó de vender y que quedó arrumbada en los sótanos de su editor. Estos textos póstumos fueron y estimo que aún son un azote lumínico en medio de tanto oscurantismo... (Sus adversarios del establishment lo acusaban que con su “pesimismo crítico” intentaba dividir a la sociedad. Para ello utilizaban las mismas herramientas de la actualidad: la estigmatización, en su caso, acusándolo de misógino y antisemita )  ...

Aquí completo:




El que ha venido al mundo para instruirlo seriamente y sobre los asuntos más importantes, puede considerarse afortunado si sale bien parado...



En los inspirados escritores del Nuevo Testamento tenemos que deplorar que esa imaginación no se haya extendido también al lenguaje y al estilo...



Qué la verdad suene extraña a vuestros oídos es suficientemente malo, pero permítaseme no serviles de compás...



Todos, independientemente de lo que sean realmente, en sí mismos tienen un papel que interpretar que el destino les ha asignado desde fuera, en la medida que determina su situación, su educación y sus relaciones. La aplicación ventajosa es que en la vida como en el escenario se ha de diferenciar al actor de su papel. Esto es, las personas como tales de lo que representan en tanto el papel, la situación, la educación y la relaciones que les han asignado. Así como a menudo el peor actor interpreta al Rey, el mejor lo hace con el mendigo. En la vida ocurre algo similar, la brutalidad es confundir al actor con su papel...



La muerte apacigua la envidia por completo, la vejez apacigua la mitad de ella...



Nuestra memoria se asemeja a un cedazo, cuyos agujeros eran al principio pequeños dejando que se filtre poco. Pero cuando pasa el tiempo esos agujeros se agrandan siendo finalmente del tamaño por donde se cuela todo lo que por allí pasamos...



Reyes y siervos son llamados solo por sus nombres propios, por tanto, como extremos de la sociedad...



La misantropía y el amor a la soledad son términos intercambiables...



Cuanto menos piensa uno más pone los ojos en todo. En ese caso la visión debe oficiar como lugar de pensamiento...



Una ley natural no es más que un hecho generalizado. Por consiguiente un conocimiento completo de ellas no sería más que un compilado de hechos. El conocimiento de las leyes naturales tiene una mayor relevancia en la praxis, donde se trata de someter a la naturaleza bajo nuestro yugo, que para la teoría, donde dichas leyes suscitan más preguntas que las respuestas que responde...



Lo que los franceses llaman gloria en sentido guerrero se tiene que entender como sinónimo de botín. Voltaire afirmó: En todas las guerras no se trata más que de robar...



Que en breve mi cuerpo será roído por los gusanos es algo que puedo soportar. ¡Pero que los profesores de filosofía harán lo propio con mi filosofía, me da escalofríos! ...



Si se reflexiona bien se averiguará que todo lo que ocurre, nunca ha existido verdaderamente...



Una filosofía no tiene otra medida de su valor más que la verdad. Por lo demás, la filosofía es esencialmente “sabiduría del mundo”, su problema es el mundo, solo con él tiene que ver, y dejar a los dioses en paz, esperando a cambio que ellos la dejen en paz a ella...



Lo que queda tras la total supresión de la voluntad es, para todos aquellos que aún están llenos de ella, nada. Pero también, a la inversa, para aquellos en donde la voluntad se ha convertido y negado, todo este mundo nuestro tan real, con todos sus soles y galaxias, es nada...





miércoles, 18 de abril de 2018

Los gestores solapados son los que abundan hoy en la política argentina, ellos no se indignan, no, sólo mienten y sonríen. (María Julia Bertomeu)



Mi pintura es para herir, para arañar 
Y golpear en el corazón de la gente. 
Para mostrar lo que el Hombre 
hace en contra del Hombre

Oswaldo Guayasamín
Pintor ecuatoriano



N de la R: Texto ideal y muy preciso para aquellos que en el Pago Chico suelen juzgar, muchas veces sin haberlo leído en profundidad, a Nos Disparan desde del Campanario como un medio de opinión de dialéctica violenta.

Sobre iras, ascos y náuseas


María Julia Bertomeu, Periodista es miembro del comité de redacción de Sin Permiso, par Revista Sin Permiso


Fuente: 




“El asco y la náusea. Reflexiones”, es el título de un documento dado a conocer el martes 10 de abril de 2018 por el Grupo de Políticas del Estado en Ciencia y Tecnología de la Argentina

Y si bien los argentinos nos hemos acostumbrado a la mentira permanente por parte de quienes nos gobiernan, algunas de ellas nos producen “asco” y también “ira”, esos sentimientos o pasiones controvertidos para la psicología moral de todos los tiempos, al menos desde que algunos filósofos estoicos, como Séneca, refutaron a Aristóteles, el gran conocedor de la psicología moral de la antigüedad.
La ira y el mal genio, nos dejó dicho Aristóteles, son impulsos o pasiones naturales que parcialmente “oyen a la razón”, aunque muchas veces se precipiten y se lancen a la venganza; y agregó brillantemente –como al pasar– que “los solapados son más injustos”, y que ni la ira ni la cólera son solapadas porque obran abiertamente. Solapados son los que abundan hoy en la política argentina, ellos no se indignan, no, sólo mienten y sonríen.
Los miembros del Grupo de Políticas de Estado sienten asco y náuseas, asco y náuseas porque el Estado –aparentemente ineficiente– cedió gratuitamente el desarrollo tecnológico realizado exitosamente por los trabajadores de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) a consultoras privadas –supuestamente más eficientes–, que no invirtieron ni un peso en el desarrollo del software. Por supuesto, el gobierno ni siquiera hizo la parodia de venderles el desarrollo a un precio vil, como sí se hizo en la década de los 90 con la “venta” de las empresas públicas. Los firmantes concluyen que este robo “legal” les produjo asco y una severa sensación de náusea.
Muchos argentinos también sentimos náuseas ante los pasmosos espectáculos públicos que nos ofrecen nuestros mandatarios, que incumplen con el mandato fiduciario encomendado por las urnas, que es propio de los mandatarios republicanos,  y que dista mucho de la patraña fiduciaria invocada por el Ministro de Finanzas argentino para ocultar la titularidad, incompatible con la función pública, de sus cuentas offshore. Mienten, niegan los hechos y las estadísticas, y terminan convirtiendo a la discusión política en un espantoso teatro del absurdo. Repiten, como si fuera una pesadilla, las mismas tácticas discursivas elaboradas por los peritos en legitimación, entre ellos Durán Barba, para lograr que sea imposible la comunicación con quienes los interpelan. Insisten, por ejemplo, en que las cuentas offshore son equivalentes a una caja de seguridad de un banco, dicen que tener una cuenta offshore siendo funcionario es legal y normal según la legislación argentina. También corean que la pobreza y la inflación están bajando, contradiciendo socarronamente todas las estadísticas, incluso aquellas en las que siempre dijeron confiar. Hacen gala de una impúdica incongruencia entre lo que han prometido en campaña y los hechos; por ejemplo, ante la promesa frustrada de “pobreza cero”, el presidente Macri declaró, impasible, que “cuando hablamos de pobreza cero, no hablamos de hacerlo de un día para otro”, y que “no importa que no sea presente, importan los esfuerzos que se hacen para que haya menos pobres”. Lo hizo luego de que se demostrara que el impacto de sus políticas económicas sumaron, en el primer tramo de gestión, un millón y medio de nuevos pobres y 600 mil nuevos indigentes. Pero lo peor ya pasó, repiten año tras año, a pesar de los resultados francamente adversos. ¿Puede haber algo peor que el aumento de la pobreza y la indigencia? El absurdo en su máxima expresión.
Es cierto que el uso del asco moral en la vida pública ha recibido algunas críticas interesantes. Hace unos años publicamos en SP una entrevista a Martha Nussbaum, a propósito de la publicación de un libro sobre el tema:
La tesis de Nussbaum era que incluso el “asco moralizado” –usado en la vida pública– es problemático, porque puede encubrir un asco más primitivo, por ejemplo hacia homosexuales y drogadictos; y porque se trata de una actitud social improductiva y antisocial. Nussbaum reconoce que se trata de una reacción visceral e irracional, que no provee razones que puedan ser usadas como argumentos. Sin embargo, es evidente que los “asqueados” miembros del Grupo de Gestión  de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología tienen muy buenas razones, y las usan como argumentos.
La ira es constructiva, nos dice Nussbaum, porque pone en evidencia la existencia de un daño que debería ser corregido. El asco, en cambio, expresa el deseo de separarse, de alejarse de la fuente de polución o putrefacción. En su momento, Nussbaum confesó que ante el asco que sentía por algunos de los políticos norteamericanos, fantaseaba con mudarse a Finlandia, aun reconociendo que no era una conducta constructiva frente a los problemas de los EEUU. Los miembros del Grupo de Gestión de Políticas de Estado de Ciencia y Tecnología están asqueados pero no fantasean con Finlandia –al menos públicamente– y siguen trabajando para mostrar los daños que producen las políticas públicas del gobierno. Lejos de desear alejarse, evadirse, bregan desde hace años por ser atendidos.
Ahora bien, argumentar sobre la conveniencia o inconveniencia de la ira y el asco en el discurso público, sin prestar atención a los hechos, estadísticas y políticas concretas es, como lo son muchas de las discusiones de filosofía política, bastante frustrante. Lo cierto es que la manera de lidiar con ese tipo de pasiones irracionales no debería limitarse a un análisis de la psicología moral individual. Se requiere pensar en diseños institucionales republicanos que impidan estas escenas lamentables en la política pública: la ira y el asco de muchos, la soberbia y la mentira de otros. Para ello es urgente conocer la verdad sobre la estructura social de nuestra república, sus grados de desigualdad, pobreza y exclusión, pero también los niveles de concentración de la riqueza y de los medios de producción por parte de una minoría, que ahora nos gobierna.
No sería innecesario recordar a quienes practican el arte de gobernar en base a mentiras algunos consejos extraídos del texto El arte de la mentira política(falsamente atribuido a Jonathan Swift). Por ejemplo, y pensando en los gobernantes que anuncian promesas de un futuro radiante –como pobreza cero–, “que no es prudente fijar las predicciones para el corto plazo, porque se corre el riesgo de quedar expuesto a la vergüenza y la turbación de verse pronto desmentido y acusado de falso”. Eso, por supuesto, sería un consejo útil si nuestros gobernantes realmente experimentaran vergüenza y no fueran “desvergonzados”, incapaces de sentir la humillación o incluso el ridículo, cuando públicamente se les prueba y reprocha la mentira.


Aquí un ejemplo de ira. Los protagonistas: Macri, Rajoy por un lado y por el otro los familiares de los muertos y desparecidos por el franquismo



lunes, 16 de abril de 2018

Nuestra actual lumpenburguesía gobernante solo está atenta y embarcada en toda clase de negocios rápidos...



 

Acorralados peligrosos, por Jorge Beinstein, para La Tecl@ Eñe

 

Fuente:

 

http://lateclaenerevista.com/2018/04/15/acorralados-peligrosos-jorge-beinstein/

 

Jorge Beinstein, Doctor de Estado en Ciencias Económicas (Universidad de Franche Comté – Besançon, Francia). Actualmente es Profesor Emérito de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) y Director del Centro Internacional de Información Estratégica y Prospectiva de dicha universidad.

 

 

La intervención al PJ y el efímero encarcelamiento de Fellner aparentan marcar en estos días la ofensiva de un régimen autoritario consolidado, seguro de sí mismo, respaldado por su amo imperial en plena tarea de asegurar el control de su retaguardia estratégica latinoamericana. Sin embargo las apariencias engañan.

 


Malas noticias


Se multiplican las señales negativas para el gobierno Macri y sus bravuconadas buscan revertir una tendencia que comienza a preocupar a su equipo central, todavía no es el pánico pero el susto se amplifica mes tras mes. La imagen de Macri se va deteriorando, así lo muestran encuestas de todo tipo incluso las realizadas por las consultoras amigas y la perspectiva de un remplazo gatopardista en 2019 protagonizado por Vidal comienza a cubrirse de sombras; en los sondeos de opinión realizados en la provincia de Buenos Aires (al que se habría agregado recientemente uno muy discreto a nivel nacional) su imagen positiva supera todavía a la negativa pero la brecha entre ambas alternativas comienza a estrecharse. En la UCR, más que desgastada por algo más de dos años de sometimiento al macrismo, aparecen algunas disidencias ruidosas como la de Ricardo Alfonsin, que pese a sus sinuosidades y torpezas expresa la pérdida de adhesión social a un gobierno que empieza a ser insoportable para importantes sectores de las capas medias que lo habían apoyado hasta hace muy poco.
Los casos descubiertos de corrupción oficial se suceden uno tras otro carcomiendo su principal base de legitimidad, el blindaje mediático no consigue diluir la avalancha del descontento social ni invisibilizar como en otros tiempos las “desprolijidades” de ministros y parlamentarios (y del propio presidente) embarcados en una dinámica depredadora que puede más, mucho más, que las astutas estrategias elaboradas por sus asesores locales y externos.
A ello se agrega una situación económica donde aparecen síntomas de agotamiento que se adelantan a las previsiones del círculo dominante, incluso las más pesimistas. La inflación no desciende impulsada por los tarifazos, la suba del dólar e incluso por la contracción del mercado que empuja a grandes empresas comerciales a subir precios de rubros con demanda relativamente rígida a la baja (como los alimentos) para así compensar la declinación en las ventas o que restringe la oferta en áreas afectadas por el cierre de empresas. La apertura importadora destruye empleos, engrosa los bolsillos de unos pocos pero no mueve el amperímetro del sistema de precios. El endeudamiento público con el que se pretendía compensar la inexistencia de la famosa lluvia de inversiones, encuentra cada vez mayores dificultades: los mercados financieros globales son cada día más volátiles, suben las tasas de interés y se hace muy evidente la endeble capacidad real de pago de Argentina como lo muestra el agravamiento del déficit del comercio exterior y la retracción de la oferta especulativa de divisas (bicicleta financiera). El gobierno trata de aferrase al diabólico respaldo del FMI que le exige ajustes muy duros.
En síntesis, la economía se enturbia y su espacio político clasemediero se contrae.


Fuga hacia adelante


Todo parece indicar que Macri y su entorno están convencidos que no hay retroceso  gobernable posible, entonces predomina la fuga hacia adelante con la esperanza de que los golpes mediático-judiciales puedan llegar a disciplinar a políticos y sindicalistas. No saben bien como avanzar con sus despliegues represivos, siguen preparando un aparato  policial militarizado bajo el monitoreo de la CIA, el Mossad, la DEA y otras agencias occidentales (forman personal, compran armas, alientan como pueden la psicología de la impunidad) pero temen que su empleo a gran escala desate como reacción puebladas fuera de control; lo ocurrido el 18 de diciembre pasado es un llamado de atención que parece haber sido registrado (aunque es probable que sus delirios inmediatistas terminen por desecharlo).
La posibilidad de imponer el fraude electoral en 2019 mediante el voto electrónico se hace difícil y el control de políticos y sindicalistas (con  carpetazos, sobornos y otras picardías) es cada día menos eficaz ante el ascenso del descontento popular, además comienza a saturarse el bombardeo mediático, su accionar pierde eficacia. Y para colmo de males aparecen “fenómenos raros”, impredecibles para los manipuladores de las redes sociales y de los medios tradicionales de comunicación: la explosión del Hit del Verano (persistente en Otoño) los ha desconcertado, los lleva a una fuerte crisis de percepción.
Acorralado estratégicamente, con el tiempo jugándole en contra utiliza sus mafias mediático-judiciales, se defiende atacando al espacio hostil o potencialmente peligroso allí donde considera tener asegurada la victoria, por ejemplo haciendo que la jueza Servini de Cubría intervenga al PJ, que lo desafueren y encarcelen a De Vido o que la camarilla judicial oficialista de Jujuy meta en prisión al ex gobernador Fellner (aunque sea por unas pocas horas) y mantengan en la cárcel desde hace más de dos años a Milagro Sala. No está en condiciones de convertir esas victorias tácticas muy publicitadas y de duración incierta en un gran viraje estratégico favorable, lo que lo lleva a seguir avanzando, apuesta a que podrá sobrevivir pese a sus averías si sus golpes aplastan, desordenan, desarticulan al enemigo al que, independientemente de su masividad callejera, suponían flojo, algo tonto, un poco gritón pero mansamente apegado a los buenos modales institucionales (ese supuesto ya no está tan firme).
Ocurre que esta vez la élite dominante ha dado la cara, ejecuta sus planes sin intermediarios militares o políticos, lo que significa que si el barco se hunde le resultará muy difícil eludir responsabilidades. No podrá descargar las culpas sobre los Uriburu, Aramburu, Onganía, Videla, Menem, Duhalde o De la Rúa de turno, ahora son ellos (los dueños del circo) los protagonistas visibles, los payasos han quedado fuera del escenario. Eso quiere decir, entre otras cosas, que nos encontramos ante gente con una larga historia criminal, sabedora de que sus intereses (y algo más) corren serio riesgo si el barco se hunde.  Seguramente van a utilizar toda la artillería disponible.
Apertura al mundo (caótico)
La derecha argentina creía que sus reformas neoliberales y su sometimiento a los Estados Unidos les brindaría un sólido paraguas internacional, pero eso no ha ocurrido. El Imperio navega sin rumbo fijo sumergido en la decadencia geopolítica y económica, y para colmo con Donald Trump en la presidencia.
Acaba de perder la guerra de Siria y responde al fracaso con una lluvia de misiles (interceptados en un 70 %). Y es muy probable que a medida que siga perdiendo terreno en distintos lugares del planeta se amplifiquen sus delirios belicistas.
Su hegemonía financiera declina, el petrodólar (espina dorsal del sistema) retrocede ante el empuje de la emergencia china, primer comprador global de petróleo que ahora ofrece el atractivo petro-yuan-oro en una cruzada a la que se pliegan otras potencias energéticas como Irán, Rusia o Venezuela. Su hegemonía militar ha perdido credibilidad ante la fuerza militar rusa, los desplantes norcoreanos o el creciente poder bélico chino.
Lanza manotazos impredecibles allí donde los puede dar (sanciones económicas contra Rusia, inicio de una guerra comercial contra china, bombardeo contra Siria…) pero no consigue revertir la tendencia. Y profundiza (al estilo Trump) una estrategia iniciada desde el comienzo de la era Obama de recolonización integral de América Latina, el gobierno de Macri es un producto de esa ofensiva, como lo son el de Temer en Brasil, de Cartes en Paraguay, de Hernández en Honduras o el acoso incesante contra Venezuela. Pero esa estrategia no consigue instalar regímenes estables sino gobiernos más o menos dictatoriales bajo contextos locales regidos por la especulación financiera y la depredación económica en general, sin bases sociales medianamente sólidas; lo que predomina es el capitalismo mafioso.
No hay lluvia de inversiones externas no sólo porque la economía global ha ingresado en zona de turbulencias sino más específicamente porque la economías latinoamericanas bajo conducción neoliberal oscilan entre el crecimiento anémico, el estancamiento y la recesión. Los mercados internos declinan, la pobreza se extiende y el descontento de las víctimas crece.
La apertura macrista “al mundo” es una apertura al caos sistémico global. Nuestra vieja burguesía tal vez se habría puesto a reflexionar ante tanto desorden, con un viejo imperio declinando y otros emergiendo. Así ocurrió con la oligarquía de los años 1930 rindiendo pleitesía a su amo inglés pero jugando algunas fichas a los fascismos ascendentes de Alemania e Italia. Nada de eso ocurre con nuestra actual lumpenburguesía embarcada en toda clase de negocios rápidos, aferrada a los calzones de las mafias financieras globales con sede central en Nueva York, base institucional en Washington y su corte de narcos, traficantes de lo que sea, estafadores bursátiles, contratistas de mercenarios y militares neonazis. El fin de la unipolaridad occidental es un tema que no quieren registrar porque su inmediatismo les bloquea la racionalidad (sólo permite el ejercicio de la pequeña racionalidad del bandido).
Argentina marcha hacia una gran crisis encabezada por un presidente mafioso cuyos jefes imperiales (Guerra de Cuarta Generación mediante) esperan que la degradación social y sus consecuencias morales convierta al pueblo en una masa impotente, sin identidad, objeto de manipulaciones y saqueos lo que permitiría eternizar su dominación colonial. Aunque la propia experiencia histórica argentina, y lo que está ocurriendo en otros lugares del mundo donde las resistencias levantan cabeza una y otra vez, parecen demostrar que esas ilusiones siniestras son desmentidas por la realidad. Las sombras del Cordobazo, de diciembre del 2001 y de tantas rebeldías pasadas y presentes de los de abajo apuntan hacia la superación del infierno macrista.