EL PERDIDO - ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA - PARTIDO DE CORONEL DORREGO - BUENOS AIRES - ARGENTINA

sábado, 30 de diciembre de 2017

Santoro-Gonzalez y viceversa: La Unidad del Peronismo, intercambio epistolar en La Tecl@ Eñe






Cartas entre Daniel Santoro y Horacio González
Debate en torno a la unidad del peronismo


Fuentes:



A partir de la carta escrita por Daniel Santoro, A los compañeros con urgencia, donde plantea la necesaria unidad del variado arco peronista de cara a las elecciones de 2019, Horacio González responde en forma no menos urgente y con el espíritu de discutir el difícil tema de la unidad del peronismo, una discusión precisa que no debe justificar un producto final amorfo. La Tecl@ Eñe publica en forma unificada las dos cartas.


Daniel Santoro: A los compañeros con urgencia


Faltan menos de 18 meses para el cierre de listas con miras a las presidenciales del 2019, en los próximos meses deberemos encontrar la forma de sacar al movimiento nacional del atolladero en el que se encuentra, algunos acontecimientos de los últimos días (experiencias de unidad en la acción) nos podrían servir de guía para encontrar el camino.
  
La concreción de una amplia unidad entre el variado  arco peronista y el kirchnerista sería la peor noticia que puede recibir éste gobierno neoliberal, hacia allí debemos dirigir todas nuestras acciones de aquí en más. Para que éste vasto y generoso acuerdo tenga sentido y pueda realizarse deberemos deponer enconos, olvidar ofensas, abandonar la nominación de traidores, acabar con el conteo de costillares sospechosos, e incluso prepararnos para una copiosa ingesta de sapos. La búsqueda de ésta unidad es urgente y prioritaria. Algunos ejemplos: ¿por qué no podrían encontrarse, hablar y  ponerse de acuerdo Axel Kicillof y Roberto Lavagna (ambos ministros del kirchnerismo)?, o pactar una larga conversación entre Graciela Camaño y Máximo Kirchner (si dicen más o menos las mismas cosas), ¿qué tan grandes serían las diferencias entre Gabriela Cerruti y Daniel Arroyo? ¿Cuál es la traba que impediría un acuerdo entre Randazzo y Felipe Solá? Esta coyuntura histórica nos reclama deponer los narcicismos.
   
Sería un tremendo error no lograr en los próximos meses articular un gran coloquio del campo nacional en donde se salden todas las conversaciones que nos debemos (o que no tuvimos a tiempo), pienso en varias jornadas de trabajo, discusiones y acuerdos, con el objetivo de consensuar una plataforma en la que todos nos sintamos representados (con la presencia horizontal de aquellos que tengan genuinas ambiciones), que garantice la unidad programática  en la que participen todos: gobernadores, intendentes, los movimientos sociales, el PJ, unidad ciudadana, diversos partidos de izquierda y progresismos, una gran convocatoria sindical  (amplia y sin reproches), de no ser así estaríamos garantizando el triunfo del macrismo y tal vez dentro de 12 o 16 años nuestras nuevas generaciones militantes podrán salir de éste embrollo y dirigir una mirada piadosa hacia atrás para ver cómo terminamos ahogados en el mar de nuestras propias miserias y mezquindades.
   
No nos midamos entre compañeros, reclamando heroicos actos de resistencia a quienes no pueden realizarlos por diversas cuestiones de la coyuntura, siempre es mejor que estén (aunque limitados), nadie debe quedar afuera, todo sirve a efectos de consolidar esa masa crítica (sabemos que los traidores siempre estarán en los lugares que generen expectativas de triunfo), lidiar con esto es parte del desafío de la conducción. Todo sirve siempre que vaya en el sentido de la unidad, tenemos que construir una real alternativa de poder y eso se logra estando todos adentro.
    

Daniel Santoro, 25 de Diciembre de 2017


***


Horacio González: Una respuesta no menos urgente

Querido Daniel
               
Lo que considero la justificación última de tu llamado es la grave situación por la que estamos pasando. El macrismo, o como se llame, es un aparato extra-estatal y post-institucional, que está dispuesto a arrasar la lógica constitutiva de la nación argentina. Sus medidas represivas, que por un lado entregan el beneficio de la duda a las nuevas gendarmerías, y por otro lado, buscan reproducir las viejas artimañas del terror de Estado pero bajo formulismos parlamentarios y legales, que aceptan a disgusto o vulneran por dentro hasta hacerlos irreconocibles, nos llevan a la pregunta de cómo agrupar los ámbitos políticos y humanos que se oponen a este descalabro inusitado.
               
No obstante, en todo llamado a la unidad, importan los pasos previos, que todos conocemos bien, habitualmente representados por la clásica pregunta ¿quién convoca? En tu escrito, sucinto y contundente, das ejemplos de coincidencias posibles entre personas que, dejando de lado ciertas particularidades o aspectos secundarios, podrían asumir un núcleo común de razonamientos en torno a una crítica económica de la situación: por ejemplo, Kicillof y Lavagna. El método que proponés es el deponer enconos y dejar de usar los artificios verbales del hábito tantas veces consagrado en todas las fuerzas políticas, en especial en el peronismo: el tema de la traición. Sin duda, Perón, que lo instituyó con entusiasmo, dedicó luego vastos esfuerzos por moderarlo: “si voy solo con los buenos, me quedo solo”. Lo cual originó la conocida puja por saber quién era bueno. O que todos se pensaran excluidos del mal. La unidad, creo, tiene más exigencias que esa picaresca. Es urgente, como bien decís, y esa urgencia está urgida de criterios, debates más pulidos y mejores exposiciones de lo que pensamos, pero ahora, ante el tribunal de la historia.
               
Hoy creo que no son suficientes aquellos preceptos de  unidad, si bien no abandono en ningún momento el pensamiento para construir un estado de unión política de los ciudadanos y trabajadores, que resuelva los temas pendientes, no sólo los que señalas –ceder en los estilos grupales de imposición territorial o intimación táctica-, sino los que aún nos siguen llamando la atención a todos los que apoyamos el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Por ejemplo, por qué se facilitó tanto la fusión de grandes empresas de comunicaciones y luego se amparó la más importante ley democratizadora en esa materia. O por qué no se lograba un tono declarativo más esclarecedor respecto a los grandes regímenes económicos, postulando un “capitalismo serio”, que no parecía una consigna adecuada para la hora, mientras se producían hechos que auguraban un tipo de sociedad que dieran pasos más emancipados en relación a la hipótesis del necio capitalismo canónico. Del lado del kirchnerismo, es preciso ese debate, para convertirlo en nuevas señales orientadoras de acción política transformadora.
               
Pero si esta revisión es urgente en el kirchnerismo, que es un nombre acosado por un conjunto de medidas punitivas que tienen al andamiaje judicial como resurrección del santo oficio inquisitorial, mucho más urgente es para quienes forman una gran multitud de compañeros que se movilizan en torno a la identidad peronista. En muchos de ellos, con la mejor voluntad de abrir compuertas nuevas, se piensa el kirchnerismo como un interregno muy episódico, y alojan ahí una medida de unidad sumamente indiferenciadora. ¿Kirchnerismo? Bah, uno de los tantos capítulos del Movimiento Nacional.

No voy a decir, según tu recomendación que comparto, que allí están los “traidores”, palabra sumamente literaria para aplicarla a cualquier pleito ocasional. Diré que muchos ven allí, en el omni-abarcativo Movimiento Nacional, el habitáculo que los protege de la intemperie kirchnerista, donde en la actualidad vemos que la mayor campaña de insidias de las corporaciones mediáticas, tiende el sudario maldito de la corrupción sobre los antiguos funcionarios. Además de debatir seriamente qué se aloja en tan siniestra denominación, deberíamos entender también que hoy “salir de la zona de operaciones” designadas por el Gran Hermano –esto es, dar el paso del “kirchnerismo” al “peronismo”- permite inmunizarse. Esa inmunización es esperada por el mecanismo de conversión de conciencias, que hace dos décadas está operando en el peronismo. Ellos tienen preparado el ungüento para ungir la frente del peronista arrepentido no con el óleo de Samuel, sino con el óleo de la indignidad.
               
Si el peronismo admitido o indultado dedica unos minutos a hablar mal de la “corrupción”, ya tiene el ticket de entrada a la Nueva Era.  No digo que las irregularidades haya que pasarlas por alto, digo que cuando se las llama de un modo con el cual se le muestra la guillotina al candidato a la horca o se lo invita a la transfiguración de su conciencia, eso es sólo un espolón de partido gobernante, para administrar la entrada al Monasterio de Blanqueo de los Carpetazos. No abandonar el nombre del peronismo a la trituradora de los Trolls, implica redefinir sus horizontes y sus subyacentes memorias epopéyicas, hoy soterradas por ignorancia o utilizadas vicariamente. Pero a nada de esto  hay que invocarlo como un universal abstracto, ni suponer que lo actuado por el kirchnerismo –que contuvo a ese peronismo supernumerario que viene del menemismo y alojó a una generosa cantidad de simuladores-, es el concreto y absoluto punto regenerativo para recrearlo todo otra vez. No, porque ese punto aun no lo avizoramos, y sólo podemos decir que surgirá de trabajos críticos, de naturaleza moral e intelectual, que den cuenta de las incoherencias que atravesamos en el período anterior, no pocas, y asimismo del uso impertinente de la palabra peronismo para un Recambiaremos a Cambiemos. Basta de esa papilla.
               
La unidad es una cuestión urgente y coincido en que queda poco tiempo, así como eso no debe justificar un producto final amorfo. Las urgencias deben ser contempladas a la luz de las movilizaciones, los debates parlamentarios y las fisuras que se abren en el electorado macrista. Todo ello precisa formas que replanteen el llamado a la congregación política más eficaz contra esta sistemática degradación del país. En el chirle panorama de este descarrío, falta agregar cuál sería el papel de Cristina. Tengo la sospecha de que no sirve llamarla jefa –ni a ella ni a nosotros-, pero menos restarle su preminencia. No me cabe duda que ella sabrá hacer público un despliegue sobre la escena ligado a esa acción de hacer un llamado, y no por eso inhibir las libertades del vasto archipiélago de grupos, estilos y militancias que pululan en este descalabro general al que estamos asistiendo.

Ella también, como nosotros, se bate en inciertas arenas movedizas, pero es el objetivo principal de los disparos de 105 milímetros,  de esos obuses cotidianos que disparan desde Comodoro Py, un marino que participó de varias guerras en el siglo XIX. Cristina es la única no inmunizada, o la única que permanece totalmente des-inmunizada, y persevera en la lucha. Otros que tampoco estaban inmunizados, han caído bajo el radar candente del capricho judicial. Muchos peronistas que quieren blindarse en su ortodoxia, expulsan de su lengua los nombres malditos y vuelven al habitáculo de siempre, como si nada hubiera pasado. Gobernadores, intendentes, senadores, diputados, etc.
               
La unidad no es un a priori benevolente sino un sistema de reflexión y análisis, y en tanto eso se hace necesaria. Incluye abrirle las puertas a temas a los que antes fuimos ociosos, como la brutalidad de la economía extractivista, así como fortalecer aquellos  que hicieron a la novedad kirchnerista. Es necesario un debate más preciso sobre cómo conceptos fulminantes alojados en el fraseo cotidiano de la población, son un bloque que debe ser penetrado con la verdad. La verdad de lo que se hizo en términos liberacionistas, pero también, de todos los hechos inadecuados producidos, que no pueden reunirse en conceptos escatológicos. Esos conceptos que los dueños del monopolio arbitrario de la palabra y la violencia dicen con desparpajo, como santo y seña terminal, de los que nosotros huimos. Al contrario, deben ser revisados a la luz pública con los nombres que corresponden. Unidad política, parlamentaria, social y urgente, debe vincularse a la unidad de hecho que producen las grandes movilizaciones, que aun así tienen  metodologías diversas. La resistencia es una categoría interna de la vida emancipada. A todos nos compete.

Pero dirigen la atención de la Unidad necesaria hacia zonas donde actúa un nuevo espíritu político, libertario, juvenil, preocupado por formas de vida que se lancen a despertares elocuentes de la vida renovada. Los nombres de militantes que vos mencionas, Daniel, pueden abrazarse en el Congreso. No desdeño esta cuestión. Pero el sello de cualquier abrazo lo debe dar por fin el reconocimiento de los momentos dominantes donde en el inmediato pasado se mostró innegable voluntad de transformación, en un mundo acechado por múltiples peligros, tanto a la democracia, a la vida como a las múltiples experiencias de la existencia colectiva y disidente. Este escrito muestra algunas discordancias con el tuyo, Daniel, pero reafirma el respeto por tus preocupaciones, tanto más relevantes en cuanto provienen del gran artista que sos.



***

Querido Horacio. 



Al leer tu texto realmente no siento que discrepemos en ningún tema, suscribo plenamente tu respuesta, tanto en las críticas como en los aciertos del kirchnerismo que vos señalas. Eso y todas las demás consideraciones que contiene tu texto componen un excelente material para incluir en el amplio debate que debería darse y saldarse en los próximos meses con miras a la unidad indispensable.

Yendo al punto, vos te preguntás razonablemente (como también me expresaron Ricardo Foster y Jorge Alemán) ¿Cuál sería el rol de Cristina en esta convocatoria? Yo no tengo la respuesta, creo que no sería pertinente intentar asignarle un rol previo al debate. Ella sabrá encontrar su lugar, en ese caso las cosas no se pueden prever. Pienso que Cristina se expresó claramente cuando dijo que ella “No sería un obstáculo para la unidad”, entonces están todas las posibilidades dadas.
   
De todas las opciones la que realmente me preocupa es que algunos compañeros piensen en conformar un frente progresista que deje afuera todo ese peronismo que vos citás en tu texto. Creo que la idea de “preparase para perder elecciones” que formuló Alfonsín no es una posibilidad para ninguno de los peronismos (como vemos que no lo fue tampoco para el radicalismo, quedan como mudos testigos los restos del alfonsinismo que flotan en torno al kirchnerismo).
  
Sinceramente, tratemos de querer ganar, agotemos todas las posibilidades para la unidad, una unidad que incluso pueda contener una dieta equilibrada de sapos. Es una propuesta sin duda más peronista que la de perder elecciones. 

Pd.: Y para resumir. Estamos de acuerdo en que lo único que sería una amenaza letal hacia este gobierno neoliberal sería la posibilidad de que el kirchnerismo y el peronismo conformen un frente unido de cara al 2019. Estamos de acuerdo en que el desafío es ver quién conduce este frente, ahí nos jugamos verdaderamente el destino de esta construcción que es por supuesto completamente inestable, problemática y sin garantías.
  
Si no emprendemos esta tarea lo que hagamos no serán más que semblantes de buenas intenciones, gestos de almas bellas, sin posibilidades más que las de satisfacer pequeños egos a través de alguna presencia testimonial en el congreso.
  
Percibo la sombra pequeña del PI que sobrevuela el extenso campo del movimiento nacional y popular  (la veo casi como en un cuadro de Van Gogh).



viernes, 29 de diciembre de 2017

La neoestrella radial de la posverdad: Alejandro Dichiara, y la suerte de algunos, los de siempre. Y la desdicha de otros, los de siempre.






Alejandro Dichiara, te espera en De Sol a Sol (o donde mejor calienta el sol), la segunda mañana que le faltaba a la radio de la sexta...  Una segunda mañana en donde el oyente encontrará todo lo que encuentra en la gran mayoría de las segundas mañanas de las radios a lo largo y a lo ancho del país, ergo vulgaridad, redundancia y sorteos. Desde el lunes a las 10.00 (no sea que el tipo se tenga que levantar temprano) por FM Monte 102.5

En nuestra extensa y poco pensada región, los actores políticos y los medios se hacen tantas concesiones que llegan a parecerse, lo triste es que esas concesiones solo les sirven a ellos, desde lo económico y lo social, cuando ambos declaran a viva voz trabajar para “la gente”...

Azorado y estupefacto observo como el demoledor de baños públicos Nac & Pop, el inefable Alejandro “esperotenermásratingquevotos” Dichiara ha conchabado kioskito veraniego en la FM Monte. De este modo ha logrado obtener la gracia de un trabajo honesto, con la salvedad que sabiendo sobre la existencia de profesionales de la radiofonía del balneario, desocupados, que no tiene la suerte de vivir en Monte del Este, sino mucho más modestamente, bien podía haber dado un paso al costado  a favor de ellos, digo por la justicia social y esas cosas de la inclusión que tanto reclama y declama, debido a que todos sabemos que no necesita de tal changuita.

Aquí el back stage de boca del ex caudillo peronista




Uno de ellos, con enorme tristeza, me decía hace pocas horas... “pensar que a Alejandro no lo dejé de votar nunca, y hoy ocupa un lugar de trabajo, a modo de entretenimiento personal, para el cual estudié y me preparé profesionalmente durante toda mi vida.
Comprendo tu desazón le respondí, en la región hay para hacer dulce con esta clase de tipos con carnet político vencido o en retiro efectivo. De todos modos la responsabilidad es en su totalidad de los dueños de los medios, es una suerte de intercambio de favores costo cero y ciento por ciento pauta. Lo demás no importa nada....


Es cierto lo que dice con dolor mi amigo. Acaso otros, urgidos de ingresos, necesitarían justamente ese lugar que este tipo ocupa de manera irreverente, de colado, sin haber exhibido profesionalidad, conocimiento, ni talento para la tarea. Pero si ya lo hizo hace pocos meses en  política, no se puede esperar del hombre ni renunciamientos humanistas ni alegatos de conciencia. Aunque ahora que lo pienso en voz alta cabe que subrepticiamente haya utilizado  los comicios y la suerte de millares de desplazados para publicitar su programa. A esta altura todo le cabe al hombre. Ganarse unos pesitos de lunes a viernes, seguir estando en la boca de la gente, al sol, en bermudas y alpargatas, rodeado de adláteres y oteando en el horizonte diminutos trajes de baño es lo poco que le queda a un proyecto de caudillo el cual no puede sostener cuestiones que ya figuran en su vademécum como ítems inalcanzables: un mínimo de decoro, una pizca de vergüenza y algo de prestigio social...





jueves, 28 de diciembre de 2017

José A. Guisasola Partido de Coronel Dorrego. Entre chapuzones armónicos, bendiciones armónicas, cortes de luz armónicos y cortes de agua armónicos




Gráfica: Prensa Municipalidad de Coronel Dorrego - AM 1470 La Dorrego





Ya se sabe que esta gente del municipio hace años que vive en una descomunal nube de pedos armónica (según confesó en una charla de autoayuda radial la secretaria de gobierno y hacienda Susana Lizarrondo, "en Coronel Dorrego todo es armonía"), hay veces que uno piensa y duda: “si los parieron o se los simplemente se les cayeron”, debido a que les es imposible salir de dicha atmósfera de somnolencia o llano sadismo.

Para comprobar la especie solo es menester escuchar otro monólogo de autoayuda que la Delegada de José A. Guisasola, Anahí Dumrauf, brindó en la AM local.

Aquí:



En este mismo instante de chapuzones, shocks lumínicos ruteros y fotos alegóricas en dónde los modelos que se lucen parecen que hacen lo que no hacen, no tengo agua, como todo el pueblo, y esto se reitera a intervalos constantes sin solución de continuidad desde hace algunos meses. Estoy a 40 metros de donde está gente se encuentra hablando pelotudeces para gracia del Raotta local. (Este año aumentaron la tasa un 40% y se viene ya para comienzos del 2018 un 25% más, es decir un 75% acumulado en un año)

Aquí:


Hace poco le instalaron al Rancho Largo luces en sus 3 km de acera, le llaman luminarias de ingreso, dicen que fueron "muy solicitadas" por nosotros, los vecinos, (juro que aún no ubiqué a nadie que las ve como prioridad) en un pueblo mayoritariamente oscuro, sobre todo en los barrios límite, mientras llamativamente y desde la quita de subsidios y los aumentos se nos corta la luz o hay bajas de tensión de manera intempestiva cuestión que nos complica bastante y pone en riesgo nuestros aparatos. Pedirle como socios explicaciones a la cooperativa es encolerizar a directivos que dicen no tener nada que ver pero que a la hora de cobrarte la luz o reclamar por los artefactos se comportan como Ceos neoliberales, yuppies de cuarta y no como socios y vecinos, y que en el último de los casos si querés participar y formar parte de la comisión te vienen con veinte radicales adquiridos en oferta en un camión municipal para impedirte el ingreso vía elecciones libres y transparentes supervisadas por gente blanca, pura y de abolengo (dos veces me pasó y de testigo está el actual Intendente, y por entonces Contador de la cooperativa. Vale decir que este tipo que se autodefine como honesto, en aquel entonces, admitía como viables esta clase de operatorias abyectas).
A todo esto: $ 1000 mangos 132 KW...

Sobre el resto, hablo de temas médicos, contaminación ambiental, estado de las calles, cierre de bomberos, estado de la avenida de ingreso, sobre todo en su cruce con la ruta 3, como siempre, acostumbrados... En un lugar en donde nadie dice nada por cagazo y conveniencia, pero en el cual te bendicen a cada paso, bueno es que de vez en cuando alguien tire una tosca de realidad, aunque caiga en el vacío, total, como ya se sabe, nada va a suceder... Bendiciones por los cortes de agua y de luz, si ocurren es porque así lo determina el supremo...... que  toma las decisiones políticas para que ello ocurra..  En un pueblo en donde hay más cultos que fieles no metan más al Cristo, que no se puede defender, porque cuando Dios se calla el hombre pone en su boca cualquier cosa, mejor pongamos lo que hay que poner como comunidad organizada para defender nuestros derechos.




miércoles, 27 de diciembre de 2017

El “Ahora Todos” del PJ bonaerense, más que una consigna política de pertenencia me suena a un eslogan de supermercado...



N de la R: “Ahora todos” es el nuevo hashtag peronista, es más, la frase asegura la condonación de todas las agachadas en contra del pueblo y el silencio por los compañeros presos. En consecuencia quedan especificados los con quién; los para quién y para qué aún están pendientes de definición


La Tecla: ¿Quiénes son “todos”, por ahora, específicamente? ¿Con quiénes están negociando?

-Gustavo Menéndez: No hay límites a la hora de abrir los brazos y esperar que, como hijos pródigos, vuelvan todos los peronistas al Partido Justicialista. En ese sentido, no mencionaría la palabra negociar, sino que nos estamos sentando a hablar con el corazón en la mano, con todos los compañeros que, por distintos motivos, no hemos caminado juntos en los últimos tiempos. El diagnóstico, luego de haber perdido tres elecciones consecutivas, obviamente es malo. Pero el pronóstico es muy bueno, ya que todas las fuentes consultadas, todos los sectores consultados, tienen la profunda e íntima convicción de la absoluta necesidad que tenemos de volver a unificar el campo popular con eje en el peronismo. El gran objetivo es la construcción de la nueva mayoría.



N de la R: Recuerden. Sin el peronismo no se puede, pero con el peronismo no alcanza (un tal Néstor Kirchner)



La Tecla: ¿Qué va a pasar con la expresidenta Cristina Fernández en este nuevo PJ?

-Gustavo Menéndez: Cristina viene hablando de la necesidad de apostar al crecimiento de Unidad Ciudadana, que fue una gran herramienta electoral con ella a la cabeza, y que puede permitir que confluyan sectores que no vendrían al PJ, por ejemplo, radicales, socialistas, sectores independientes. Pero el peronismo pasa por otra etapa, y también necesita juntarse. Hay dirigentes muy importantes que difícilmente, te diría imposible, confluyan en UC, como el massismo, el randazzismo o el sector de Diego Bossio. No me imagino a Sergio Massa en Unidad Ciudadana pero sí en el peronismo. Por supuesto, serán espacios complementarios.



N de la R: ¿Menéndez está seguro que seduciendo a sectores del massismo, del randassismo, o al mismo Bossio se suma? ¿Acaso ese kirchnerismo no peronista, ese kirchnerismo marginal  y andrajoso, el de sangre impura, entre los que me encuentro, ese que se necesita para que alcance, apoyaría a los que por ejemplo dieron quórum y levantaron la mano para que se extienda la edad jubilatoria o se reduzcan los haberes previsionales? No sé, lo pienso en voz alta como un desocupado de 57 años... Pero qué va, como uno no es peronista no sabe nada sobre cómo es eso de ganar elecciones. Dicen que el manual de la construcción política les pertenece por prepotencia numérica, si fuera por inteligencia política, como lo hizo Néstor, que no tenía prepotencia numérica, lo aceptaría con los brazos abiertos, pero tristemente hoy labora el “Ahora Todos” supermercadista, y Néstor en su momento no fue con todos, solo con los que tenían un pensamiento nacional y popular, soberano e inclusivo, es decir fue con la historia, fue con el peronismo de las patas en la fuente. A tal punto la tienen oscura que en el presente hay peronismo dentro del oficialismo y dentro de la oposición.





lunes, 25 de diciembre de 2017

No se puede pedir que un colectivo político o un gobierno compuesto por psicópatas, dejen de serlo... Crítica a las tácticas de las exigencias..




Argentina: ¿Exigirle a Cambiemos que deje de ser Cambiemos?

Rolando Astarita, Profesor de economía en la Universidad de Buenos Aires., para Revista Digital Sin Permiso



Fuente: 


En un conocido texto de 1903 Lenin recordaba “la certera observación de Parvus” acerca de que “es difícil cazar a un oportunista con una simple fórmula porque no vacilará en firmar cualquier fórmula, y con la misma facilidad renegará de ella, ya que el oportunismo consiste precisamente en la falta de principios más o menos definidos y firmes” (véase ¿Qué hacer?).
Si bien se refiere a los oportunistas de izquierda, la vieja observación de Parvus-Lenin es útil para cuestionar, una vez más, la táctica de “exigencias” a que nos tiene acostumbrados un sector del socialismo. Consiste en pedir (o exigir) a dirigentes que están consustanciados con el sistema capitalista, que “rompan” con tal o cual programa, gobierno, organización, etcétera; o que se opongan a tal o cual medida, incluso cuando esta se encuentra orgánicamente vinculada al programa que defienden. Un caso extremos de esta orientación la hemos tenido por estos días cuando los legisladores Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra, del PTS-FIT, enviaron una carta “a sus pares de la Cámara de Diputados” titulada ‘No permitamos un nuevo robo a los jubilados’” (véase http://www.pts.org.ar/Los-diputados-de-izquierda-envian-carta-abierta-a-sus-pares-para-que-no-vote-un-nuevo-robo-a-los; agradezco a AP, lector del blog, que envió este enlace a “Comentarios”). Entre otros pasajes, los diputados del PTS dicen:
“No podemos permitir que sean los sectores más vulnerables los que paguen este ajuste. No puede ponerse como excusa la disciplina de bloque cuando ésta va en contra de las condiciones de vida de nuestros abuelos, de los que trabajaron toda su vida, a los que se condena a un sufrimiento aún mayor al que ya padecen desde hace años con haberes jubilatorios muy por debajo de sus necesidades básicas. (…) Es por eso que instamos a las diputadas y diputados que no estén dispuestos a contribuir con el mayor empobrecimiento de nuestros jubilados, no sigan las ‘disciplinas de bloque’ y se sumen al rechazo a esta nefasta Ley. Nada ni nadie los puede obligar a realizar esta ‘ingrata tarea’”.
Conmovedor: los diputados de izquierda apelan a los sentimientos de los legisladores para que no lleven a cabo la “ingrata tarea” que les han encomendado. Como si la aprobación, o no, de la reforma previsional dependiera de los sentimientos, convicciones morales y actitudes éticas “de los pares legislativos”.
Pues bien, frente a este mensaje, sostengo exactamente lo opuesto: no se trata de los sentimientos (¿recuerdan cuando Domingo Cavallo se puso a llorar en una conversación con jubilados?), ni de moral o ética (sobre ética y marxismo, aquí), sino de programas e intereses que hunden sus raíces en la estructura social capitalista.
Más en concreto, el punto de partida del análisis es que el programa de Cambiemos –y de otras fuerzas que consensúan con Cambiemos- consiste, en esencia, en mejorar las condiciones para la explotación del trabajo y la reproducción del capital. Aquí poco importa si las tareas asociadas al objetivo son gratas o ingratas, ya que todo tiene que ver con algo mucho menos espiritual: la lógica de la ganancia y la seguridad de la propiedad privada. En consecuencia, ocultar estos hechos con estúpidos llamados “a los sentimientos de los pares” solo suma al cuento de que los problemas de las masas se resuelven con cambios de actitud de los representantes de la clase dominante, y no por medio de la lucha de clases. Equivale también a quedarse en el terreno de las meras apariencias, en donde se disipan las fronteras entre las clases (“la preocupación por los abuelos debe ser de todos, sin distinciones”, etcétera). Y significa contribuir a “la mentira legal de los Estados constitucionales, que nos dice que el Estado es el interés del pueblo” (Marx; puede leerse “Parlamento” en lugar de “Estado”).
Llegado a este punto, sin embargo, el izquierdista adicto a la “táctica-exigencia” nos dirá que con su pedido desenmascara a los legisladores de Cambiemos y aliados, y que esto ocurriría incluso si estos se ven obligados a modificar alguna de las reformas más irritativas para las masas.
Pero las cosas no funcionan así. La razón es sencilla: no es posible “desenmascarar” a ningún oportunista –y los políticos burgueses son eximios oportunistas- con tácticas oportunistas y por fuera de la lucha de clases, ya que el oportunista siempre sabrá maniobrar, ocultar, disimular y enredar, de manera que las “exigencias” queden en la nada. Y este arte de la politiquería burguesa se potencia en el terreno parlamentario. Por ejemplo, supongamos que los diputados de Cambiemos introduzcan (consideraciones sentimentales mediante) alguna rectificación parcial al proyecto que viene del Senado. ¿Modificará esto la esencia del “ajuste”? En absoluto. La cosa se volverá a discutir en el Senado, se negociarán nuevos “arreglos” en infinitas comisiones, y todo quedará más o menos igual, en tanto las expectativas de la gente común se desinflan. Es lo típico. Y en todo caso, si baja en algo el recorte de los ingresos a los jubilados, apretarán por otro lado. Es habitual que estas medidas estén sujetas a tanteos, avances y retrocesos parciales, sin que por ello se modifique la dirección fundamental.
Por lo tanto, ningún socialista debería inducir a que se piense que una ofensiva del capital en toda regla (como la que está en curso en Argentina) se detiene, siquiera en parte, con invitaciones lacrimógenas a “pensar en los abuelitos”. Hay que tener mucho “cretinismo parlamentario” encima para ilusionarse de que pueda ser de otra manera (para un ejemplo de cretinismo parlamentario “clásico”, aquí). Hay que volver a lo fundamental de las ideas socialistas: las relaciones de fuerza entre las grandes clases sociales (incluida la conciencia política y la disposición, o no, a luchar de las masas), y la estructura económica existente. Todo lo demás son malabarismos propios de vendedores de humo, que para colmo, se consideran a sí mismos “tácticos geniales”. Y la realidad es que los legisladores no mutan su naturaleza de clase en respuesta a tal o cual exigencia proveniente de la izquierda.
Por otra parte, la política de la exigencia solo sirve en casos muy particulares y precisos. Por ejemplo, si ante una lucha gremial que es posible ganar, el dirigente sindical vacila, la exigencia puede dar un impulso al movimiento y por eso será progresiva. Pero si un dirigente gremial dice de forma pública que está a favor de la conciliación con el capital; afirma, además, que es necesario arreglar con el gobierno a cambio de prebendas “para la organización”; y se pone de acuerdo con las patronales para que echen de las empresas a los activistas de izquierda, el llamado a que “se ponga a la cabeza de los trabajadores y convoque a luchar” es puro sinsentido que no lleva a ningún lado. Ni siquiera vale el argumento de “queremos desenmascararlo delante de las bases”. Para “bajarlo a tierra”, ¿acaso los trabajadores mercantiles argentinos no saben quién es su dirigente, Armando Cavalieri? ¿A quién se le ocurre que la situación en el sindicato de empleados de comercio pueda cambiar exigiendo, por ejemplo, a Cavalieri que convoque a la huelga general contra Macri? Por supuesto, llegado el caso, don Armando firmará en el aire cualquier compromiso, cualquier declaración o promesa, llamará aun a alguna lucha aislada… para seguir con el disimulo y las negociaciones con el poder (como advertía Parvus hace más de 100 años).
Por estos motivos, y más en general, Lenin decía que no tenía sentido exigir a un gobierno autocrático que dejara de ser autocrático; o exigir a un gobierno imperialista que dejara de ser imperialista. Es la continuidad, bajo otras formas, de la idea de 1903, de que no tiene sentido exigirle a un oportunista que deje de ser oportunista. Como no tiene sentido pedirle a una organización racista que deje de ser racista; o a una organización de banqueros que deje de defender al capital financiero. Y para el tema que nos ocupa, no tiene sentido pedirle a los legisladores de Cambiemos (y compañía) que dejen de ser Cambiemos (y compañía). Necesitamos más mensajes claros y críticos, y menos tacticismo empeñado en la imposible tarea de tender trampas a la politiquería burguesa.


sábado, 23 de diciembre de 2017

Brindo por la dignidad de las personas, gema cada vez más valiosa por lo escasa




Cuestiones de dignidad 

Por Jorge Boccanera,  Poeta y periodista, para La Tecl@ Eñe


Fuente:



Flor de Lino, qué raro destino
Homero Expósito y Héctor Stamponi



Renuncio para no renunciar. Es una de las muchas interpretaciones que se desprenden de la carta que el doctor en Física Diego Hurtado de Mendoza envió el pasado 15 del corriente al Ministro de Ciencia Lino Barañao, anunciándole su alejamiento del cargo de Director de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCyT). Claro que lo paradójico del anuncio de este importante científico argentino no implica contradicción alguna: renuncia a su puesto para no renunciar a sus principios. Cuestiones de dignidad.  

En un primer párrafo Hurtado sintetiza las razones que lo llevan a alejarse de su puesto de trabajo: “Motivan mi renuncia las numerosas contradicciones y falacias acumuladas que, a mi juicio, ya no dejan dudas del proceso de degradación institucional que transita el MINCyT, marcado por el ‘achicamiento’ del sector –que Usted niega públicamente, negando la simple aritmética–, la ausencia de rumbo y el trato negligente a los investigadores jóvenes, principal valor intangible y garantía de futuro de una democracia”.

En síntesis, Hurtado denuncia el incumplimiento por parte del Ministerio de Ciencia de las metas del Plan Argentina Innovadora 2020, impulsadas por el mismo Barañao, la paralización del satélite comunicacional ArSat tres y las cifras inciertas que da el gobierno sobre el presupuesto en Ciencia y Técnica. Denuncia que la activación del sector se plantea recién para dentro de dos años, que en los proyectos importantes se privilegia a la tecnología foránea frente a la nacional y pone en evidencia argumentaciones amañadas de Barañao, quien relativizó el cupo de científicos necesarios para el país tomando como base los índices de pobreza. Concluye Hurtado cuestionando el relato comunicacional de este gobierno más cerca del show mediático que del diálogo de ideas. La mención de esa “maquinaria de producción de ‘posverdad’”, me acerca la imagen de una “extraña pareja” (muy por debajo de aquel film con Jack Lemmon y Walter Matthau): la de Lino Barañao del brazo de Jaime Durán Barba (¿alguien recuerda que el ecuatoriano fue secretario de la federación de Estudiantes Universitarios en su país?). Respecto a lo anotado y al uso por parte del Ministro de “argumentos de fantasía” que deterioran la esfera pública, Hurtado le indica al funcionario macrista una salida posible: la dimisión a su cargo.

Una amplia trayectoria respalda las palabras de Hurtado: profesor titular de Historia de la Ciencia, director del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y la Técnica “José Babini” de la UNSAM, secretario de Innovación y Transferencia de Tecnología en la misma casa de estudios, profesor de posgrados en Universidades Nacionales de Córdoba y Río Negro, y en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. Además de creador y director de TSS, primera agencia de noticias tecnológicas y científicas del país.




También se ha destacado por sus investigaciones y, algo que se agradece, una prosa fluida que va del ensayo a la literatura de ficción (hay un excelente narrador en Hurtado, que se demora en dar a conocer sus cuentos, por ahora regados en escasas publicaciones). Autor de numerosos artículos en revistas especializadas nacionales e internacionales, ha publicado los libros Imágenes de Einstein (en coautoría con Miguel de Usúa), El sueño de la Argentina atómica. Política, tecnología nuclear y desarrollo nacional (1945-2006) y La ciencia argentina. Un proyecto inconcluso (1930-2000). En este último editado en 2010, traza un análisis pormenorizado que patentiza una historia trunca jalonada por un itinerario de avances y retrocesos debido, entre otras razones, a la ausencia de políticas científicas de mediano y largo plazo. Tuve oportunidad de entrevistar a Hurtado por su investigación, y los conceptos vertidos en aquella ocasión encajan en la crisis actual. Afirma que debido al corte abrupto que significó el golpe del 55, se inicia un proceso de fragmentación de las instituciones de ciencia y tecnología. “En adelante –especificaba en ese diálogo- “la recurrencia de gobiernos autoritarios con proyectos refundacionales y la ‘doctrina de seguridad nacional’ que consideraba a las universidades ‘focos de comunismo’, van a causar estragos”. Agrega que el empresariado nacional se mantuvo siempre lejos de asumir su papel en un proyecto de país industrial: “Los empresarios argentinos o bien no entendieron el papel de incorporar tecnología a los procesos de producción, o bien se fueron adormeciendo en el hábito de adquirir en el exterior la poca tecnología que consideraron necesaria”.

Salvando las diferencias de tiempo y forma, debo decir que la misiva de Hurtado al ministro Barañao me retrotrajo a dos instancias testimoniales ejemplares: la “Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar” de Rodolfo Walsh escrita hace cuatro décadas, y el “Yo acuso” que en 1948 Pablo Neruda –entonces legislador- le espetó en el senado al presidente Gabriel González Videla, cuestionando el vuelco de su gobierno hacia la represión, la censura y las proscripciones.

Apenas un párrafo de la intervención del poeta que posteriormente iba a obtener el Premio Nobel de Literatura: “¿Qué hará el Gobierno que ve agitarse bajo su mano la sociedad mal administrada? Inhábil para gobernarla, intentará castigarla (…) En todos aquellos lugares en que la política ha sido falsa, incapaz y mala, se ha requerido a la justicia para que actuara en su lugar, para que se comportara, según motivos procedentes de la esfera del Gobierno y no de las leyes, para que abandonara finalmente su sublime sede y descendiera hasta la palestra de los partidos”. Añadía Neruda que el despotismo: “si no reina en todas partes, no estará seguro en parte alguna. Es por naturaleza tan débil que el menor ataque lo hace peligrar. La presencia del más pequeño derecho lo perturba y amenaza”.

Y como Walsh, rechaza Hurtado el mar de eufemismos en que navega el discurso del poder -aunque el “te la debo” pertenece más al cinismo que a la ambigüedad. De manera que en el lugar donde la voz oficial dice sin tapujos una cosa por otra haciendo gala de un repertorio de ambages y evasivas, Hurtado dice sin zigzagueos: “falacia”, “degradación”, “presente sombrío”, “destrucción”.

La contracara de Barañao (¿“non sancto” y pro Monsanto?) son los numerosos científicos e investigadores que vienen bregando por profundizar políticas de crecimiento y expansión en la Argentina. Entre ellos, Diego Hurtado, un gran intelectual argentino que con su renuncia deja huellas de dignidad en tiempos de felonía y transformismos políticos.